Sin ir más lejos, los mismos comerciantes señalaron que también deben vestirse con lo que venden porque no les alcanza para cubrir necesidades elementales como: alimentación, servicios, impuestos y vestimenta.
En consonancia con dicho escenario, se conoció recientemente la inflación de abril se aceleró nuevamente y marcó un 8,4% respecto de marzo, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). De esta manera los rubros que más aumentaron en el cuarto mes de este año fueron prendas de vestir y calzado, y alimentos y bebidas no alcohólicas, que marcaron incrementos del 10,8%, y del 10,1%, respectivamente. En el primer caso, el fuerte avance estuvo vinculado al cambio de temporada, mientras que en el segundo se debió a importantes aumentos en Verduras, tubérculos y legumbres; Leche, productos lácteos y huevos; Azúcar, dulces, chocolates, golosinas, etc. y Carnes y derivados.
Testimonio de vendedores
“La situación está difícil. Tratamos de que la gente se pueda vestir lindo y a bajo precio”, sostuvo Carolina Balanza, encargada de un local ubicado en avenida El Éxodo. Puso de relieve que hoy el cliente busca precio, calidad y que la ropa usada reúne dichos requisitos.
Por ejemplo, una campera nueva te llega a costar 50 mil pesos y una de pluma y de marca reconocida por $6.000; en el caso de algunas calzas de marcas muy reconocidas llegan a costar $4.000. La situación está difícil pero buscando precios, la gente encuentra. Por ejemplo, una campera nueva te llega a costar 50 mil pesos y una de pluma y de marca reconocida por $6.000; en el caso de algunas calzas de marcas muy reconocidas llegan a costar $4.000. La situación está difícil pero buscando precios, la gente encuentra.
Por su parte Ramón Solórzano, quien se dedica a la venta de ropa nueva contó que desde hace tiempo viene percibiendo la diferencia en los precios entre la indumentaria que ofrece y la usada. Sostuvo que los precios aumentaron bastante y que en su caso hay días en que logra vender bastante y, en otros, entre dos o tres prendas.
Ahora le gente piensa en comer y no vestirse, también prioriza pagar el gas, entonces yo prefiero pagar en la casa la comida y me queda poco margen para venir a comprar. Ahora le gente piensa en comer y no vestirse, también prioriza pagar el gas, entonces yo prefiero pagar en la casa la comida y me queda poco margen para venir a comprar.
Alejandro Casillo, es vendedor de calzado y botas. Contó que un par de zapatillas americanas y en buen estado llegan a costar $5.000; mientras que una nueva y de buena calidad alcanza los $25.000. "El mismo cliente cuando viene a comprar al local me expresa que en locales de la zona céntrica están muy elevados los precios por lo que se vuelcan a comprar calzados o indumentaria usada", mencionó.