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Jujuy, atrapada entre "Cuba" y "Chetoslovaquia"

La insólita manifestación que se produjo la tarde del martes frente al Congreso fue también el reflejo de lo que le pasa a la sociedad argentina desde hace una década: poca tolerancia, falta de empatía, mucho grito y poco diálogo.

  • El pedido de intervención al Poder Judicial provocó un inédito choque de movilizaciones frente al Congreso.
  • Separados por un cordón policial, clases sociales antagónicas se transformaron en una postal.
  • No hubo incidentes pero sí desprecio mutuo entre los manifestantes.

La avenida Entre Ríos, que separa Plaza Congreso y el monumental edificio del parlamento nacional, se convirtió en el escenario de un bizarro choque de manifestaciones, con la provincia de Jujuy como disparador.

La comisión de Asuntos Constitucionales del Senado de la Nación inició el tratamiento del proyecto presentado por el senador peronista Guillermo Snopek para intervenir el Poder Judicial de Jujuy.

Snopek argumenta que la ampliación del Superior Tribunal de Justicia que promovió el gobernador Gerardo Morales ni bien llegó al poder, los excesos del jefe de los fiscales de investigación penal, más algunos episodios judiciales poco claros que involucraron a dirigentes de la oposición, son motivo suficiente para que los jueces en Jujuy sean apartados de sus funciones y reemplazados por otros que se designarían desde Buenos Aires.

Esa iniciativa fue lo que motivó el enésimo capítulo de lo que en la Argentina se conoce como “la grieta”, la división profunda, ideológica y material entre quienes se identifican con los valores que promueve el peronismo / kirchnerismo y quienes confrontan con ellos representados por la alianza que gobernó el país hasta 2015 con Mauricio Macri a la cabeza.

Unos acusan a los otros por su falta de sensibilidad social. Los otros les señalan su falta de productividad.

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El proyecto de Snopek fue la excusa para que ambos se cruzaran. Hizo falta un cordón policial con un centenar de uniformados para que los grupos se expresaran sus diferencias sin violencia física. Aunque hubo algo de violencia simbólica.

“Andate a Cuba la p… que te parió”, “vayan a trabajar”, se escuchaba desde el sector que comulga con la “meritocracia”.

Enfrente les mostraban bananas y les cantaban “vos sos gorila la p… que te parió”.

“Si se puede”, arengaban unos. “No se pudo”, respondían los otros.

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La situación en la provincia de Jujuy con el peculiar pedido de Snopek quedó en un segundo plano en determinado momento, y se convirtió en una excusa para que los manifestantes se expresaran el desprecio que sienten uno por el otro.

Casualmente – o no – quienes levantaban pancartas pidiendo la liberación de Milagro Sala y banderas de la organización Tupac Amaru, se ubicaban a la izquierda del cuadro.

Los que llevaron banderas argentinas y defendían al gobierno de Gerardo Morales se posicionaron a la derecha con un cartel que decía “Chetoslovaquia”, enorgulleciéndose de un meme de redes sociales que los satiriza por sus supuestos gustos refinados y poder adquisitivo.

Pensar en un intento de comprensión mutua y colaboración entre ciudadanos de un mismo país parecía ingenuo o utópico para observador neutral de la escena.

Aunque los separaba un cordón policial de un metro de distancia, ambos lados parecían países distintos.

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