El análisis realizado por el economista Franco Antonio Domínguez Paredes, revela a lo largo de 43 páginas, datos en suma preocupantes, empezando por los índices de pobreza generales, cuya variación interanual 2022-2023, aún viéndose reducida, todavía comprende más del 51% de los residentes.
El ingreso total familiar (ITF) promedio de los hogares indigentes fue de $87.021 mientras la canasta básica alimentaria (CBA) promedio del mismo grupo de hogares alcanzó $131.003; para el caso de los hogares pobres el ITF promedio fue de $178.057, mientras que su canasta básica total (CBT) promedio alcanzó $108.786.
Pero son las cifras de pobreza en el segmento infantil las que más impresión causan: el 61,3% de los menores entre 0-14 años sobre pobres y de ese total 36,3% son considerados indigentes, es decir que los ingresos para los hogares correspondientes no llegan a cubrir las necesidades alimentarias básicas. La CBA para un hogar de cinco integrantes, según la Dirección Provincial de Estadísticas y Censos (DIPEC) alcanzó en marzo de 2024 los $337.227,58 una cifra surrealista respecto del ingreso total familiar calculado en el párrafo superior.
Esta cifra es correlativa con la realidad nacional. Desde el año 2020, agravado por los efectos de la pandemia, diversos observatorios de la pobreza regionales, con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) a la cabeza, reconocen que 6 de cada 10 niños argentinos son pobres. Dato invariable desde su primera divulgación, de hecho el último reporte elevó la cifra hasta 69%.
La pobreza está intrínsecamente relacionada con el alicaído mercado laboral local, no necesariamente por la falta de empleo, ya que Jujuy con 4,9% de desocupados informados para el segundo trimestre de 2023, está incluso por debajo de la media nacional (5,7%). Como se ha explicado muchas veces en JujuyalMomento, el principal problema que padece la masa de asalariados jujeños es el bajo nivel de remuneración per cápita y la constante depreciación salarial que sufren especialmente los trabajadores dependientes de la administración pública, ya que el Estado es el mayor empleador en blanco de la provincia.
El informe del licenciado Domínguez Paredes ratifica el fenómeno del asalariado pobre, estableciendo que aún teniendo trabajo 139.137 jujeños son pobres, equivalente al 43,3%. Entre los cuentapropistas se eleva hasta 46,1% y el registro para trabajadores de la economía popular escala a 65,4% quienes además no gozan de las garantías de un empleo registrado como aportes jubilatorios y obra social.
Además de los indicadores económicos, el informe técnico Nº2 (el primero es Panorama Estadístico de la Mujer) abarca datos sobre el nivel educativo de la población jujeña, cuyo binomio bajo – muy bajo es mayoría con 48,2% de la población. También dedicada espacio al acceso a la salud y hábitat, donde se revela que Jujuy tienen una media de hogares en condición de hacinamiento superior al doble del registro nacional.