En ese contexto, un reciente informe de la CTA “Frente Barrial” expuso que más de 64.000 familias jujeñas no tienen vivienda, por lo que pidieron declarar la emergencia habitacional. El número no hace más que reflejar que el sueño de la casa propia es cada vez más inalcanzable.
Hace solo unas semanas atrás, se hizo un “Banderazo” en la Legislatura para que se avance en la declaración de emergencia.
Crece el pedido y se suman críticas al IVUJ
Marcelo Cavero, referente de la CTA Frente Barrial, dialogó con Radio 2 y expuso con cifras duras la imposibilidad que tienen miles de familias jujeñas para acceder al techo propio debido a los restrictivos requisitos financieros, la falta de transparencia en el manejo de tierras públicas y el "fracaso rotundo" de las políticas de ordenamiento territorial.
Advirtió que las viviendas sociales hoy terminan siendo inalcanzables para la gran mayoría de la población: "El 78% de los jujeños no tiene la capacidad de acceder a ninguna de estas casas por las condiciones que se exigen, como empleos formales, solvencia económica inalcanzable, dos garantes con recibo de sueldo y adelantos que van desde los 7 hasta los 30 millones de pesos".
El dirigente social marcó que lo que exigen es un margen de flexibilización. Remarcó que existen sectores solventes dentro de la economía popular, como feriantes o fleteros, que cuentan con los recursos para afrontar una cuota mensual, pero quedan automáticamente afuera del sistema al no contar con un recibo de sueldo tradicional.
Por esta situación, Cavero calificó de inviable el esquema de entrega de terrenos fiscales: "Buscan a la familia más pobre entre las pobres y les dan cuatro meses para construir. En una situación económica deplorable, es imposible levantar una casa en ese tiempo. Para no perder el terreno, muchos terminan vendiéndolo por izquierda y el sistema fracasa".
Señaló que la solución no es solo levantar paredes, sino dotar a los nuevos barrios de identidad y contención social. Ejemplificó la necesidad de generar loteos productivos en el interior (como en Fraile Pintado para pequeños productores) y la urgencia de dotar a las urbanizaciones de servicios básicos, escuelas de oficios y clubes de barrio para contener a la juventud frente a flagelos como el consumo y el juego.