La justicia le “devolvió” las llaves del PJ a Haquim
Un fallo de la Cámara Nacional Electoral desestimó la resolución dictada por el juez Wenceslao Cardozo que ordenaba entregar las llaves de la sede justicialista al interventor Celso Jaque, promovido por el kirchnerismo local; ahora, la situación quedó en suspenso, hasta que la jueza Servini decida quién es la autoridad del peronismo en Jujuy.
Otro capítulo en la novela del partido justicialista de Jujuy.
Reducido a un sello por el que dirigentes se pelean para competir con cierto respaldo en las elecciones, el destino del peronismo sigue en manos de la justicia federal.
La intervención dictada por el PJ nacional, careció de la fuerza suficiente como para que el interventor Celso Jaque tome posesión del partido.
Su evidente identificación con el ex gobierno de la dupla Fellner – Jenefes vació de apoyo su intención inicial de “convocar a las bases”.
Todo el justicialismo supo desde el primer momento que la fallida intervención no era más que un intento de viejos conocidos como Rivarola, Snopek, Matuk, Hinojo, Fellner - padre, hermana e hijo- o quienes aún se reportan al ex vicegobernador Guillermo Jenefes, para retener el sello que les permita, al menos, ocupar el rol de oposición.
Sin legitimidad política, la disputa llegó a la justicia. El juez Wenceslao Cardozo, cuyo hijo es diputado provincial y apareció abrazado de Celso Jaque en varias fotografías, pareció haber emitido una resolución a medida de las aspiraciones políticas de su hijo y le ordenó al vicegobernador Carlos Haquim, hasta ahora presidente del partido en Jujuy, que entregase las llaves de la sede y toda la documentación administrativa.
Esa resolución fue desestimada en las últimas horas.
La Cámara Nacional Electoral dejó en suspenso la situación del partido hasta tanto la jueza María Romilda Servini no resuelva la cuestión de fondo, respecto de la validez o no de la intervención, y en consecuencia la ratificación o desvinculación de Haquim como presidente partidario.
Mientras tanto, los interventores no tendrán derecho a exigir que las llevas de la sede le sean devueltas.
“Hay una cuestión de fondo que no está resuelta; todas las acciones que se llevaron a cabo en el juzgado federal de Jujuy no tenían razón de ser”, explicó Carlos Haquim tras la resolución de la Cámara.
“La intimación para liberar la sede fue rechazada, a raíz de una queja presentada por nosotros y la vigencia de la medida cautelar”, agregó.
La definición de la disputa no podrá extenderse por mucho tiempo ya que se aproxima la presentación de candidaturas para las elecciones legislativas, y las partes en conflicto aspiran a presentar candidatos a los distintos cargos en juego.
Todos quieren postularse desde adentro del justicialismo, sello que les ha permitido transitar por los cargos públicos desde hace décadas.
La última palabra la tendrá la jueza Servini.

