Esta vez, fue un productor de la localidad de Monterrico quien sufrió en carne propia la furia de tres malvivientes que ingresaron a su domicilio, lo golpearon, lo maniataron y revolvieron todas sus pertenencias en busca de dinero.
Inseguridad sin límites: nuevo ataque a un finquero
Un violento asalto en Monterrico desnuda el nivel de desamparo en el que se encuentra el interior de Jujuy.
El calvario de este ciudadano tuvo lugar en la finca el ombú, a tres kilómetros de la localidad de Monterrico.
Quienes conocen la zona, aseguran que no es la primera vez que ladrones comunes acechan a los trabajadores de la zona.
Tras una golpiza que duró aproximadamente dos horas, los delincuentes se convencieron de que en la vivienda no había dinero, por lo que escaparon llevándose el auto de la víctima y algunas otras pertenencias.
El hecho conmociona a los habitantes de la zona y desnuda una alarmante realidad: la falta de políticas de seguridad del Gobierno de la provincia convierte al interior en tierra de nadie.
Sólo algunas horas antes, vecinos de la localidad de Yuto se habían movilizado para realizar un desesperado pedido a las autoridades, rogando una señal, al menos un encuentro para definir alguna estrategia que les permita vivir un poco más tranquilos. Esto nunca ocurrió.
Así, los violentos hechos se acumulan, uno detrás de otro, ante la impotencia del Ministerio de Gobierno, cuyos máximos responsables parecen superados por la situación.
La gente por su parte, sufre el asedio de los delincuentes, y agradece estar viva.
Quienes conocen la zona, aseguran que no es la primera vez que ladrones comunes acechan a los trabajadores de la zona.
Tras una golpiza que duró aproximadamente dos horas, los delincuentes se convencieron de que en la vivienda no había dinero, por lo que escaparon llevándose el auto de la víctima y algunas otras pertenencias.
El hecho conmociona a los habitantes de la zona y desnuda una alarmante realidad: la falta de políticas de seguridad del Gobierno de la provincia convierte al interior en tierra de nadie.
Sólo algunas horas antes, vecinos de la localidad de Yuto se habían movilizado para realizar un desesperado pedido a las autoridades, rogando una señal, al menos un encuentro para definir alguna estrategia que les permita vivir un poco más tranquilos. Esto nunca ocurrió.
Así, los violentos hechos se acumulan, uno detrás de otro, ante la impotencia del Ministerio de Gobierno, cuyos máximos responsables parecen superados por la situación.
La gente por su parte, sufre el asedio de los delincuentes, y agradece estar viva.

