Patricia González es vecina de ese sector y sufrió el robo de pertenencias en su propio domicilio mientras estaba trabajando.
“El viernes me fui a trabajar, y mientras estaba trabajando, me llamó mi hija avisándome que entraron a robar por la puerta del costado. Dieron vuelta toda la casa. Me robaron la garrafa, cosas de cocina, cortaron la manguera y robaron un teclado que es de Pablo, mi hijo”.
El teclado que menciona se lo habían regalado recientemente a su hijo, Pablo González, que tiene 16 años y hace un año atrás perdió la visión de forma irreversible. Fue abanderado y un deportista con medallas de oro y plata.
Al parecer, el hecho de robo se habría producido alrededor del mediodía, de acuerdo a lo que Patricia pudo reconstruir según vecinos.
“Pasó cerca del mediodía, porque mi vecina pasó antes y estaba todo tranquilo. Entre los vecinos nos cuidamos. Nos cansamos de llamar a la Comisaría 23, los vecinos, mi hija y yo llamamos y nunca apareció. Fui personalmente a la Brigada”.
Embed - Inseguridad sin límites en Palpalá: su hijo duerme con un machete al lado
La angustia de Patricia pasa por cómo le afectó este hecho de inseguridad a su hijo.
“Mi hijo siente miedo, duerme con un machete al lado, y me duele que por estos hechos de robos, mi hijo me dice que no se siente seguro. Ya haber perdido la vista es duro y ahora esto”.
Patricia relató que los malvivientes revenden lo robado y hay vecinos que no colaboran y saben que las cosas en venta son robadas.
“Los robos son todo los días. Mi hermana vive a la vuelta, le robaron materiales de construcción, a otros vecinos le desvalijaron la casa. Son las mismas personas. Y cuando vamos a la comisaría nos dicen que ampliemos la denuncia. La gente tiene miedo, no quieren ir a declarar. Nos amenazan. Hay familiares que apañan a los chorros”.
Por último, la vecina visiblemente angustiada, pidió que los funcionarios se ocupen de garantizar seguridad, ya que los malhechores en su mayoría son menores.
“Le diría a las autoridades hagan algo. Y si son menores de edad, chicos de 9 y 11 años, que los padres paguen. Todo el barrio sabe quiénes son. Que los padres paguen”.