Menores en la noche: el negocio de empresarios inescrupulosos
Boliches que violan la ley, policía ineficiente, padres que no toman dimensión de los riesgos, todos avalan una situación ilegal que se repite cada fin de semana en la noche de Jujuy.
Madrugada del domingo 23 de julio. 3 AM. Agentes de la policía provincial ingresan a un conocido local bailable de barrio Gorriti, cercano al servicio penitenciario. Se lleva del lugar a tres menores de edad. Uno de ellos, según testigos, en estado de ebriedad. Los otros dos, que no habían consumido alcohol se quejan:
- ¿por qué nos sacan sólo a nosotros, si está lleno de menores?
- porque necesitamos solo algunos como prueba.
La insólita respuesta la brindó uno de los agentes que participaba del operativo nocturno.
Cuando se retiraron del local, la fiesta continuó como si nada hubiera pasado, mientras los adolescentes convertidos en “elementos probatorios”, fueron llevados, en medio de maltratos y violencia verbal, a la comisaría segunda.
La presencia de menores de edad en los locales nocturnos está prohibida por ley.
El artículo 12 de la ley 5.955 que regula el funcionamiento de los boliches en Jujuy indica con total claridad que no podrán ingresar a los locales bailables personas menores de 18 años durante la madrugada, en el horario comprendido entre la hora 0 y las 5.30.
Sin embargo, populares boliches de la Capital hacen caso omiso a este mandato legal. Les venden entradas a los menores, en muchos casos su personal de seguridad les pide documentos, corrobora su edad, y aun así les permiten el ingreso.
El único objetivo en ese momento parece ser quedarse con su dinero.
Adentro, el control de la venta y consumo de alcohol es inexistente. Nadie observa ni previene que un menor de edad se alcoholice. Por el contrario, todo el contexto parece dispuesto para que lo haga.
Las multas previstas en la misma ley, sin embargo, son muy débiles: parten desde $28.000, una cifra que parece insignificante en comparación con lo que los boliches recaudan. La clausura del local sólo se contempla en caso de reincidencia.
El problema es que no se observa que nadie castigue la violación a la ley, que de hecho ocurre en forma sistemática en Jujuy.
La policía intervino en el caso citado, pero hasta ahora sólo logró atormentar a tres menores de edad, a quienes cargaron en un patrullero, demoraron en la comisaría y hasta privaron del contacto con sus padres durante algunos minutos.
Los empresarios que lucran con esta práctica ilegal que se repite cada fin de semana gozan de impunidad.
En esta oportunidad, quedó expuesto el conocido boliche ubicado frente a la plaza de los inmigrantes, sin embargo, no es el único caso. En la zona sur, la misma irregularidad se repite a la vista de todos. Cualquiera que recorra la ruta 9, en el kilómetro 3, puede observar los rostros casi infantiles de los menores que entran y salen de los boliches sin que nadie repare en la situación.
Además, esta es sólo una - aunque grave – de las violaciones a la ley que regula la actividad nocturna. Un simple repaso de los artículos de la normativa, discutida durante meses por los diputados provinciales, sirve para notar cómo los boliches la violan sistemáticamente.
Por otro lado, un apartado especial le corresponde a los padres o tutores de los menores que se exponen en esa situación.
La razón de ser de la prohibición a la permanencia de adolescentes o niños en lugares en los que hay actividad nocturna es la cantidad de riesgos a la que se exponen.
Se sabe que en Jujuy el consumo excesivo de alcohol es un problema grave. La inseguridad vial es otro, íntimamente ligado con el interior. Las muertes se reportan cada fin de semana.
Ante esos peligros, sólo por citar algunos, los menores de edad son especialmente vulnerables, por lo que quienes están a cargo de su cuidado no deberían prestar el consentimiento para que sean parte de la noche.
Sin embargo, los padres suelen ceder ante la insistencia de los menores, contribuyendo al problema.
Se trata sencillamente de respetar la ley. Algo que en Jujuy parece una rareza.

