- Sexo: orden biológico, reproductivo, machos, hembras, intersex.
- Sexualidad: orden psicológico, independiente al hecho reproductivo.
- Género: orden sociocultural binario, machos, hembras y relaciones de poder.
Desde la infancia las personas desarrollan un sentido personal de sí misma, este sentido está estrechamente relacionado al otro y a los procesos de socialización. La identidad de género responde a estas dos representaciones, por un lado a los aspectos o características que configuran a las personas como individuos y a la vez como miembros de un grupo determinado, entendidos como emergentes de una trama compleja de vínculos y relaciones sociales.
Desde la sociología la identidad refiere a un sistema de significados de una personalidad individual, que orienta de manera normativa y da sentido a la acción de las personas. Dichos significados no son construcciones arbitrarias definidas por el individuo, sino que surgen en relación estrecha con la interiorización de valores, normas y códigos culturales que son generalizados y compartidos por un sistema social, los mismos forjan la conducta. Una persona llega a definirse a sí misma y concibe su propio “yo” a partir del contexto histórico social imperante, esta configuración no es una situación estática, inamovible ni universal.
Sancionada y promulgada en mayo del año 2012 la ley de identidad de género en Argentina reconoce el derecho a tener la identidad sexual autopercibida en el documento nacional.
El género es una construcción social cementada históricamente en base al sexo biológico con el que nacemos. Se puede estar de acuerdo con esta asociación e identificarte con el género que te ha tocado, o no. Por tanto la relación entre la identidad y el rol de género es muy estrecha debido a que la identidad de género se convierte en última instancia en la experiencia personal del rol de género y éste último constituye la expresión pública de la identidad.