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EL DOMINGO NOS TENEMOS QUE DEFENDER DE LOS AUTÓCRATAS

Uno de los derechos políticos más relevantes para la vigencia de la democracia y de los derechos humanos es el de elegir, por medio del sufragio libre, universal y secreto.

Hasta 1912 cada elección el literalmente una mímica, el fraude era la moneda corriente en cada elección, hasta que dos políticos de avanzada y con un muy fuerte sesgo progresista como Roque Sáenz Peña e Indalecio Gómez avanzaron contra viento y marea para lograr sancionar la Ley del Sufragio Universal.

Fue una ley que pretendió terminar con todo tipo de desprolijidades y presiones.

La emisión del voto era cantado, mucha gente podía perder su empleo y hasta su propia vida.

Compraban sufragios y hacían valer las libretas de los muertos, había falsificaciones y quema de urnas.

Esa era la realidad electoral Argentina en la primera década del 900.

Hora, si repasamos lo que ocurre en la Argentina de hoy, vemos como la democracia entró en una etapa de retroceso cualitativo.

Los partidos de hoy se empeñan en emular las peores prácticas de la Década Infame.

Antes eran los patrones de estancias, hoy son los punteros barriales, antes eran algunos vales de almacén, hoy son los bolsones y los planes.

Los políticos en su desmedido afán de llegar o permanecer llevaron a nuestra democracia a un sistema cuasi ficticio, fingido. En otras palabras, una verdadera pantomima.

Según datos recientes del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, en América Latina se presenta una rara paradoja, mientras en continente lleva más de dos décadas con gobiernos electos por la voluntad popular, estamos enfrentando crecientes crisis sociales. Las desigualdades son cada vez más profundas, los niveles de pobreza crecen extraordinariamente y el crecimiento económico es absolutamente exiguo. Como resultado de todo ello, ha aumentado la insatisfacción ciudadana con las democracias, generando en algunos casos algunos conatos desestabilizadores.

Entre los números aportados por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, podemos poner sobre la mesa que poco más del 50 % de los habitantes de la América Latina estarían dispuestos a sacrificar un gobierno democrático si con ello alcanzarían un progreso socioeconómico efectivo.

Es una verdad de Perogrullo decir que la mayoría de los latinoamericanos insatisfechos con nuestros políticos y representantes.

El panorama se torna aún más preocupante si se observan los muchos déficits existentes, tales como una prensa libre, una sólida protección de los derechos humanos, un poder judicial independiente y el respeto absoluto a la ley por parte de todos los actores políticos.

La calidad democrática está siendo cada vez más degradada justamente por aquellos que tienen la obligación de fortalecerla y exponerla como el único camino posible para el crecimiento de una Patria.

Estos pasivos de las democracias realmente existentes en América Latina y por supuesto en Argentina, y si hilamos más fino aun en Jujuy el pasivo democrático es gigantesco.

El mundo civilizado resiste y enfrenta con mucha fuerza los intentos autocráticos y populistas.

Los personajes que se creen iluminados destinados a gobernar la vida de cada persona, no tienen exclusividad en ninguna posición política, los hay de derecha y de izquierda, pero con una directriz común, cercenar las libertades individuales de las personas. Desde ahí se construyen las autocracias.

El domingo se cierra el primer capítulo de la contienda que finalmente el 14 de noviembre renovara los cuerpos parlamentarios y hasta ahora tanto en Jujuy, Corrientes y Salta, solo el 65% de los ciudadanos concurrieron a las urnas.

Esta apatía solo favorece a los que están y a los que no queremos que estén.

Una campaña vacía de contenido, inundada de frases hechas y de incumplibles promesas.

Sin excepción, los políticos se ocuparon en estos tiempos electorales a dirimir cuestiones que solo les interesa a ellos. Una vez más usaron a la política para solucionar los problemas de los políticos.

Hay que ir a votar, hacer escuchar nuestra voz en la boleta que pongamos en el sobre.

La democracia es el único camino posible y mientras más fuerte sea, más cercado tendrán su camino aquellos con veleidades de autócratas.

La democracia es el más imperfecto de los sistemas, pero a la vez es el más perfectible y la única manera que tenemos de solucionar los problemas de la democracia es sin lugar a duda con más democracia.

El domingo todos tenemos que ir a votar, es la herramienta que tenemos los ciudadanos para expresarnos, tenemos que ir a votar a favor de nuestros principios y convicciones, tenemos que ir a votar fundamentalmente porque hay muchos políticos que no quieren una concurrencia masiva.

El domingo vamos a votar, es nuestro derecho.

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