Porque las estrategias de contención diseñadas por los funcionarios provinciales resultan brillantes en los papers, pero tienen serios problemas de ejecución, quizás por la falta de empatía entre la clase política y los pobres.
Según referentes de merenderos, comedores, copas de leche, durante la campaña política 2019, candidatos oficialistas y opositores se pasearon por cuanto rincón exista para obtener votos. Consumado el proceso electoral, literalmente les dieron la espalda y no intercedieron más ante el gobierno provincial, mucho menos ayuda por gestión propia.
Comedor cerrado por falta de fondos
“Manitas Traviesas” caso emblemático si los hay. Instalado hace décadas en el humilde barrio 18 de Noviembre (Palpalá) y atendiendo el hambre de no menos 140 niños. Allí las cocineras hacen malabares para estirar los escuetos aportes del gobierno a lo largo del mes, siempre y cuando lleguen…
Ya en 2015 las colaboradoras daban cuenta del defase entre la oferta-demanda en la zona, teniendo que implementar listas de espera por la gran cantidad de niños, adultos y ancianos que no tenían cabida dentro de un cupo al día de hoy todavía insuficiente.
COMEDORES INFANTILES: LA DEUDA QUE FELLNER NO RECONOCE
Cambio de gobierno mediante, restructuración de ministerios, luego de cinco años finalmente se duplicó el valor de la partida por chico elevándolo de $6,85 a $14. Insuficiente por donde se lo mire, mientras que el Plan de Contingencia Jujuy Asiste y Reactiva viene acumulando una gran porción del presupuesto jujeño sin demasiados logros notables para exhibir.
En paralelo la Corriente Clasista y Combativa, el Frente Popular Darío Santillán y pueblos originarios de Palpalá llevaron su petición para declarar la emergencia alimentaria en la ciudad hasta los concejales a través de múltiples manifestaciones durante el 2019. La falta de respuesta aún con un nuevo signo político dominante es la misma.
1-8-19 - Un comedor sin alimentos, familias con hambre - Sergio Tejerina, responsable Comedor CCC Pa
Hoy los niños que asisten a Manitas Traviesas vuelven a encontrarse, tal y como ocurrió en repetidas oportunidades entre 2018-2020 con su comedor cerrado. El ciclo de apertura y cierre por causa de fuerza mayor se ha venido repitiendo cotidianamente por allí, pero espacios administrados por otras organizaciones barriales también tambalean constantemente por la escasez y retraso en la llegada de fondos.
El cartel que advierte la suspensión momentánea del servicio parece un obituario de la negligencia.