Desde el inicio de la pandemia, el sector turístico fue el más afectado por disposiciones sanitarias, entendibles en algunos casos e injustificadas y desmedidas en otros.
Los privados ofrecen ideas y el gobierno cierra las puertas
A casi año y medio del inicio de la pandemia, los gastronómicos de la provincia atraviesan una crisis profunda por el cierre paulatino de pymes y empresas. Posibles medidas y propuestas no encuentran eco en un gobierno que parece dejar todo librado al azar.
Las restricciones de circulación impactaron a fondo en la economía de ámbitos cercanos, principalmente en la hotelería y la gastronomía que se nutren del turismo.
Muchos se vieron obligados a operar en un 50 % de la capacidad con las consecuencias que ello conlleva.
En los oídos de los privados aún resuenan el famoso “aguanten y no se quejen…” brutal sentencia de Gerardo morales cuando los reclamos de los gastronómicos se hacía sentir cada vez más fuerte.
A casi año y medio del inicio de la pandemia, el sector atraviesa una crisis profunda por el cierre paulatino de pymes y empresas.
Hace un mes, los referentes advirtieron sobre mayores complicaciones si no se define un plan de acción, y acompañaron este clamor con una caravana. Fueron ellos mismos quienes presentaron proyecto de salvataje y remarcaban que más de 300 comercios cerraron y otros 300 están por quebrar.
A pesar de las demandas y de los insistentes pedidos de reunión para buscar de manera conjunta caminos alternativos que permitan mitigar la crisis, las puertas de casa de gobierno siguen cerradas, el gobierno de Morales es absolutamente pánfilo a la hora de receptar sugerencias o iniciativas que no provengan del despacho de fascio.
La semana pasada, el ministro de Cultura y Turismo, Federico Posadas, se refirió al reclamo de los gastronómicos y la preocupación por futuros cierres y restó importancia a la cuestión. El funcionario dijo que la gastronomía “ha trabajado muy bien durante la pandemia”.
Las críticas no tardaron en llegar y se centraron en el desconocimiento que evidencia el ministro Posadas.
La provincia de Buenos Aires y el gobierno de Rodríguez Larreta anunciaron que implementarán una ampliación del aforo permitido en algunas actividades a espacios cerrados como la gastronomía, pero que solo será aprovechable para las personas que estén inoculadas con al menos una dosis.
En idéntico sentido viene trabajando Córdoba y Salta.
En Jujuy, el gobierno insiste en seguir por el mismo camino que llevó a muchos a la ruina.
¿El gobierno de Morales estará evaluando implementar una medida de este tipo? ¿Qué opinan los comerciantes? ¿Cómo impactará esta medida en la población? Hasta el momento no hay muestra alguna de iniciativa por parte de las carteras responsables y todo parece librado al azar.

