Leonardo Fernández, periodista de Radio 1 (Formosa capital) y uno de los pocos trabajadores de medios que no se alinea con el oficialismo siguió de cerca la sucesión de hechos que derivaron en enfrentamientos ciudadanos:
“Durante más de siete meses estuvimos inmersos en la Fase 1 de la cuarentena, aún cuando no había circulación comunitaria del virus. El 50% de los negocios terminó por fundirse. Y cuando los comerciantes empezaban a levantar cabeza, en enero volvió a retomarse la restricción”.
“Ha sido un día terrible, nunca sucedió algo de esta magnitud, este grado de violencia entre ciudadanos. La mayoría de los que se manifestaban eran comerciantes en desacuerdo con la vuelta a la Fase 1. Arrancó a las 11.30 llegaron hasta la barricada en Casa de Gobierno, entre tironeos derribaron las vallas y aparecieron los disparos con postas de goma. La gente respondió con piedras y ladrillos”.
El inicio de las protestas puede rastrearse hasta el jueves 04/03 en horas de la noche. Horas antes el gobernador Insfran junto al Consejo de Atención Integral a la Emergencia determinaron el retroceso de la Ciudad de Formosa a Fase 1 hasta el 18 de marzo tras la detección de 17 casos de Coronavirus (23 en todo el territorio).
Aún con la lupa de Amnistía Internacional encima por los centros de aislamiento (múltiples acusaciones de violación a los derechos humanos), a través de su ministro de Gobierno Jorge González, el eterno Insfrán se jactó de reprimir violenta pero justificadamente a las hordas de comerciantes/vecinos/jóvenes/periodistas que salieron a las calles durante el viernes.
Así fue la represión contra manifestantes en Formosa
Las imágenes hablan por si solas, la intrasigencia del oficialismo provincial también; el apoyo de Santiago Cafiero y Horacio Pietragalla a su aliado del NEA solo refuerza la versión de una doble vara en el gabinete de Alberto Fernández. En la red social Twitter, el secretario de Derechos Humanos publicó:
La permanente campaña de desprestigio llevada adelante por los medios hegemónicos de comunicación sobre el gobierno provincial, el constante boicot a las medidas sanitarias excepcionales para hacer frente a la pandemia, el uso político que algunos sectores de la oposición hacen de estos hechos, y la violencia desmedida de algunos manifestantes —que hoy incluso intentaron ingresar a la Casa de Gobierno provincial—,no justifican el uso desproporcionado de la fuerza policial en la represión de la protesta.
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No solo la oposición política argentina señalara las graves faltas de las fuerzas de seguridad formoseñas, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) también se pronunció con preocupación a través del Coordinador Residente Roberto Valent.
“Los tratados internacionales de derechos humanos garantizan el derecho a reunirse pacíficamente, y las reuniones solo pueden ser dispersadas en casos excepcionales. Cuando se presenten actos de violencia, las fuerzas de seguridad deben distinguir y proteger a quienes se manifiestan pacíficamente y utilizar la fuerza solo cuando sea estrictamente necesario en línea con los estándares internacionales de derechos humanos”.
Entre el centenar de detenidos, dos casos particulares llamaron la atención de la prensa nacional, organizaciones internacionales de DDHH y obviamente la severa crítica de espacios políticos opositores.
La concejala Gabriela Neme (52) perteneciente al espacio Nuevo País (peronismo disidente) resultó herida de consideración tras recibir numerosos golpes y balazos de goma en medio de la represión policial. Según el parte médico que ella misma difundió, fue internada con esguince severo en el codo y seis balas de goma en el cuerpo.
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"La manifestación empezó a las 11.30, en la peatonal del centro. Ahí empezó a llegar la gente. Éramos muy pocos concejales, no había dirigencia política. Eran comerciantes, gastronómicos, madres de los alumnos que no pueden iniciar las clases. Fue un reclamo genuino, porque Insfrán está de espaldas a la gente. La gente se quería manifestar pacíficamente, pero está agobiada. Los más jóvenes se pusieron a mover las vallas y ahí empezó la represión y se armó el desbande” relató Neme a La Nación.
En tanto la violenta detención de la periodista Julieta González quien cumplía con su oficio sacando fotografías en el epicentro de la represión motivó el pronunciamiento de las organizaciones ADEPA y FOPEA que nuclean a trabajadores de los medios
“La agarraron de los pelos. La trasladaron a una de las celdas del la subcomisaría del barrio Bernardino Rivadavia donde quedaría detenida junto a 8 mujeres bajo el cargo de incitación a cometer delitos. Julieta González también es abogada y había presentado una denuncia contra el ministro de Gobierno Jorge González, cara visible del gobierno de Insfran, ya que no cumple las medidas sanitarias que piden al resto de la ciudadanía. Y a un juez de Clorinda que se adelantó en la vacunación. No se puede descartar que haya sido una represalia” explicó Leonardo Fernández.
Finalmente, tras siete horas detenida y (probablemente) fruto del repudio mediático, González recuperó su libertad narrando su visión de los acontecimientos que la tuvieron como protagonista cuando solo trataba de sacar fotografías.
Tenía mucho miedo, no podía hablar, fue una pesadilla que viví en carne propia por parte de la policía de esta provincia. Me dijeron que me iba a arrepentir por lo que hacía. Ví cómo estaban reprimiendo a muchas madres, menores, mis compañeras de celda estaban todas golpeadas. Una tenía seis impactos de perdigones y ni siquiera la atendió un médico, se le infectaban las heridas. Hace mucho tiempo se vienen vulnerando los derechos en Formosa Tenía mucho miedo, no podía hablar, fue una pesadilla que viví en carne propia por parte de la policía de esta provincia. Me dijeron que me iba a arrepentir por lo que hacía. Ví cómo estaban reprimiendo a muchas madres, menores, mis compañeras de celda estaban todas golpeadas. Una tenía seis impactos de perdigones y ni siquiera la atendió un médico, se le infectaban las heridas. Hace mucho tiempo se vienen vulnerando los derechos en Formosa