Iara Rueda fue una de las víctimas y, como con el resto de ellas, su partida dejó un enorme vacío pero también dio lugar a una ardua lucha por parte de sus seres queridos.
Quien mejor que una madre para entender esa angustia que es capaz de arrebatarte todo. Para Mónica Cunchilla, es inaceptable si quiera pensar en que el crimen de su hija quede impune en una provincia donde la justicia es famosa por su inoperancia. Es por eso que sigue marchando y pegando carteles con la consigna “justicia por Iara”.
Una forma de convertir el dolor en algo más, de encausarlo para que no haya más “Iaras”.
En septiembre, mientras pegaba carteles en las rejas de Casa de Gobierno, agentes policiales la amenazaron impidiéndole el uso del espacio público. El motivo estaba relacionado a una visita internacional y a los actos protocolares puertas para adentro. “Esconder bajo la alfombra” los pedidos de justicia habría resultado oportuno.
Hoy, sin ninguna visita internacional en vista, la situación se repitió y la mujer se vio obligada, entre lágrimas, a retirar los carteles.
Femicidio de Iara: El dolor de una madre que ni siquiera puede reclamar justicia
El gobierno la obligo a quitar los carteles con los que reclama justicia por su hija
Queda claro que el problema es otro. El gobierno no quiere que se hable de femicidios en su provincia, No queda bien mostrar una tierra donde predomina la violencia machista en medio de la costosa gira del Mandatario Gerardo Morales por los medios nacionales.
La solución de la provincia fue destinar más fondos a los mismos organismos y funcionarios que no lograron nada. Con eso fue suficiente. ¿Para qué hacer más?
Solo una cosita más, Jujuy tuvo en 2020 la tasa de femicidios más alta del país. Pero acá lo que importa son los carteles...