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La carrera por la sucesión

Ni bien terminó la conferencia de prensa de Gerardo Morales, desencajado e iracundo anuncia que no había margen para sus aspiraciones de ocho años más en el gobierno.

En los corrillos políticos algunos comenzaron a gritar “El rey ha muerto, viva el rey…” expresión ritual que se emplea en la sucesión de las monarquías,

Con esto se pretendía evitar la peligrosa situación política que se plantea en un interregno.

Ese grito comenzó a escucharse por los pasillos del sector oficialista, la carrera por la sucesión de Morales comenzó repentinamente y sorprendió a muchos con la guardia baja.

Muchos se habían quedado con la expresión de Oscar Jayad, cuando suelto de cuerpo y cometiendo un singular sincericidio proclamó un Morales para ocho años más.

Todos habían tomado esa expresión como cierta, ya que ni propios ni ajenos le creían a Morales un retiro de la política vernácula.

Esto tomaba potencia cuando percibían que las intenciones de mudar sus reales a los dorados salones de Balcarce 50 son cada vez más lejanas.

Los radicales domésticos estaban prácticamente resignados a disputar únicamente una eventual vice gobernación, la carrera estaba lanzada.

Las disputas palaciegas se sucedían sin solución de continuidad, los radicales hablaban de una fórmula íntegramente radical, como es sabido, los radicales suelen autopercibirse como buenos administradores… cada uno se autopercibe como quiere y mas en la política.

Aunque en este caso las razones eran algo más vulgares, entendían que ya no había razones para compartir espacios de relevancia con sectores del peronismo dentro de la concertación, y que estos debían convertirlos en meros socios tributarios y menores, tal cual es el rol que ocupa el Partido Justicialista.

Esta idea era pregonada por muchos que únicamente pueden esgrimir una añejada ficha partidaria, pero nada más que eso, pero estos son una abrumadora mayoría dentro de la UCR.

Mientras tanto unos pocos que entienden la política estaban convencidos que la base de sustentación de la concertación tenía que ser más amplia, pero de una manera formal y que la sociedad de Morales con Rivarola indefectiblemente iba a terminar minando el futuro político.

Evidentemente tenían razón, gran parte del rechazo generalizado a ocho años mas de Morales, tiene su fundamentación en esta sociedad no formal que los jujeños claramente la perciben como altamente nociva para el presente y el futuro de la provincia.

Algunos de la mesa chica están convencidos que la relación política con sectores del peronismo debe ampliarse de una manera formal y a cara descubierta, pero con algunos ingredientes fundamentales, estos acuerdos deben dejar de ser solo meramente acuerdos electorales y pasar a ser verdaderas concertaciones de gobierno.

Mientras tanto, los encuestadores del gobierno ya comenzaron a medir algunos dirigentes.

El primero fue el intendente de la Capital, Raúl Jorge, a quien sus 16 años al frente de la comuna le dan un altísimo nivel de conocimiento y según dicen su imagen en la opinión pública es más que aceptable.

Aunque tantos años en la intendencia le generan además de un desgaste natural, una situación compleja, las fallas y los debe en su gestión también se notan y mucho. No alcanza con cooptar los centros vecinales o la brutal maquinaria electoral, ahora, según los encuestadores hace falta optimizar la gestión y mostrar verdaderos resultados sobre todo en las cosas relativamente pequeñas pero que les cambia la vida a los vecinos. En este punto es donde encuentra la mayor cantidad de obstáculos, siendo el primero un gabinete de cuanta menos dudosa eficacia y eficiencia.

Otro de los que están midiendo es al actual Senador Nacional, Mario Fiad, cultor de un perfil conciliador, rehúye a los conflictos, pero con una imagen política absolutamente diluida, no tiene un alto nivel de conocimiento.

Últimamente se escucha mucho el nombre de Carlos Sadir, actual Ministro de Hacienda. Llega al gabinete en un momento complicado, considerado en las entrañas del poder como un correcto administrador, condicionado fundamentalmente por decisiones políticas que no necesariamente compartía. El actual Ministro de Hacienda suele tener algunos cruces verbales con sus pares del gabinete cada vez que reclama contención en el gasto. Si bien es cierto que bajó considerablemente el perfil mediático, dicen que las habituales recorridas por los barrios nunca dejaron de hacerse, recordemos que Carlos Sadir viene de ser el Presidente del Concejo Deliberante.

Ahora apareció la figura del superpoderoso Secretario General de la Gobernación, Freddy Morales. Comentan en la sede radical que esta irrupción tiene más que ver con una necesidad del hermano del gobernador que una cuestión política. Especulaciones hay muchísimas pero están primando aquellas que dan cuenta de lo riesgoso que sería que el nuevo morador de la casa de gobierno tuviera el desatino de abrir el cajón incorrecto. El hermano Freddy es un ignoto desconocido para el gran público (quizás ese sea su mayor capital) pero no es considerado un problema, ya que entienden que con dinero ilimitado y un par de meses todo se puede.

Gerardo Morales será el gran elector, pondrá como candidato a quien finalmente él elija, pero los riesgos son grandes y las garantías solo declamadas.

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