Política | Gerardo Morales |

87 mil empleos públicos no significan mejores servicios

La no planificación implica la falta de empleados en lugares críticos.

87 mil empleados públicos y prestaciones de servicios desde el Estado totalmente deficitarias. Estamos frente a una situación en donde el Estado gasta de más y produce menos. Lo vemos en la devolución en materia de servicios hacia la gente.

Ahora el daño más importante es que se produce menos. ¿Qué quiero decir? Que la sociedad no tiene devolución y sí los tiene son de mala calidad.

El Estado es una organización con cierta envergadura de modo que no puede prescindir de la correspondiente planificación de sus recursos humanos.

Si no hay planificación no se pueden aprovechar los miles de perfiles que podrían operar eficazmente en distintas áreas.

La impresión es que hay mucha gente en un sector y falta en otros.

Todo se hace a la bartola. Es decir, se van reemplazando las bajas por inercia de manera irreflexiva.

Además esta la presión o el lobby para la creación de cargos por parte de la política y sino pregúntele al propio Morales en donde trabaja la totalidad de su familia parientes y amigos.

Para los parientes y amigos no hay restricciones presupuestarias.

La no planificación implica la falta de empleados en lugares críticos.

En educación hay más docentes con cargos en primaria que en el periodo inicial cuando el sentido común te indica que los que se inician requieren de más atención. Es solo un ejemplo.

En el área administrativa ocurre que hay varias personas para resolver un tema que no resuelven porque no están capacitados.

El problema no es la inquietud que trae el ciudadano el problema son los excesos y los defectos de esa planta de recursos humanos.

El Estado como vemos no se nutre de los mejores actores disponibles sino de los compromisos y de los favores.

El concurso se ha reemplazo por dos figuras: la militancia con derecho a los cargos y la lealtad política con derecho a los cargos lo cual todo es un disparate.

Nadie evalúa nada en el Estado. Si hay premios y castigos a la lealtad o a la obsecuencia.

Modificar estos aspectos seria el puntapié inicial para entrar en la modernidad. Es por ello que resulta un chiste echar al gobernador cuando habla de una provincia moderna.

La modernidad empieza por el Estado impulsando todos los cambios estructurales que hoy se mantienen después de casi 40 años.

Morales ha perdido por goleada la batalla contra la burocracia y la modernidad siete años perdidos para que sigamos viendo la misma foto.

Dejá tu comentario