El impactante escenario quedó al descubierto en las inmediaciones de la laguna de Vilama, una zona de difícil acceso y clima extremo.
Según confirmaron fuentes policiales y judiciales, los animales presentaban signos inequívocos de haber sido ejecutados con arma de fuego y distribuidos en quince sectores diferentes. Los delincuentes actuaron con una crueldad extrema: tras la matanza, procedieron a faenar los ejemplares clandestinamente para extraerle la piel, dejando abandonados los cuerpos. De la totalidad de los animales encontrados, solo doce conservaban el cuero.
Por el avanzado estado de descomposición en el que se encontraban los restos, los investigadores del Ministerio Público de la Acusación estiman que los hechos ocurrieron de manera escalonada, con una data de entre 20 y 30 días atrás.
La pista boliviana
Tras realizar una minuciosa inspección ocular en la escena del crimen ambiental, los uniformados detectaron huellas de motocicletas. Al seguir el rastro de las cubiertas, los investigadores llegaron directamente hasta los hitos fronterizos 5 y 5 bis, los cuales delimitan el límite internacional entre la provincia de Jujuy y el departamento de Potosí, Bolivia.
A raíz de este hallazgo, la principal hipótesis apunta a que se trataría de cazadores furtivos extranjeros que cruzaron ilegalmente la frontera para cometer la matanza y posteriormente se replegaron hacia el vecino país.
Ante la complejidad de la situación por tratarse de un área limítrofe, las autoridades jujeñas ya iniciaron reuniones estratégicas con la policía de Villazón para coordinar operativos conjuntos en ambas fronteras que permitan dar con los responsables a corto plazo.