Ponchos jujeños, mantas bordadas, tejidos artesanales y rebosos fueron protagonistas de una presentación que puso en valor los saberes y las técnicas que forman parte de la cultura de Caspalá.
En cada bordado y en cada tejido se refleja el trabajo artesanal y una tradición que se mantiene viva a través de las generaciones. Las alumnas lucieron sus mantas bordadas, mientras que los alumnos llevaron el tradicional poncho jujeño, convirtiendo la vestimenta en una verdadera expresión de pertenencia.
Llegar hasta la capital implicó un gran esfuerzo para una comunidad que se encuentra a cientos de kilómetros de San Salvador de Jujuy. Pero las ganas de participar pudieron más que la distancia.
Y así, casi al final de una extensa noche de desfile, Caspalá llegó a Ciudad Cultural para decir presente, mostrar su arte y demostrar que la identidad jujeña también se construye desde los pueblos más alejados.
El aplauso del público acompañó ese momento especial: el de unos estudiantes que recorrieron un largo camino para compartir con todos los jujeños las tradiciones que llevan con orgullo.