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La ruta del fraude: Cómo el oficialismo compra la voluntad popular

A sólo cuatro días de las elecciones, las prácticas clientelares se encuentran en plena ebullición en todas las localidades de la provincia.

Encumbrados dirigentes identificados con la conducción de Eduardo Fellner, ejecutan sin pudor maniobras destinadas a torcer la voluntad de personas humildes, a través de prebendas, mercadería y otros elementos miserables, pagados con la plata del pueblo, a cambio de un voto.

La sociedad en general es consciente de que este tipo de prácticas se ejecutan en la previa de cada comicios y el nivel de tolerancia es excesivo.

Sin embargo, en esta ocasión, el antecedente nefasto que entregó la provincia de Tucumán, sensibilizó a quienes son testigo de las maniobras fraudulentas perpetradas por los punteros del oficialismo.

A esto se sumó la impunidad con la que se practica el clientelismo en algunos pueblos del interior, exponiendo el fraude de manera escandalosa. 

En el pórtico de la quebrada, fueron los dirigentes de la oposición quienes estallaron ante la tiranía del actual diputado del frente para la victoria, Rubén González, caudillo del oficialismo en esa localidad.

Un padrón de 1700 habitantes en un pueblo en el que viven 1200 personas fue la prueba más contundente que expusieron los denunciantes.

Para demostrar la impunidad con que se manejan los punteros del oficialismo, a pocas horas de haber sido denunciado, el diputado González fue filmado infraganti, cuando descargaba la mercadería con la que se intenta comprar la voluntad de las personas.

Por si esto no bastara, el inefable González no tuvo reparos en amedrentar vía cartas documento a sus denunciantes, gente humilde de la localidad.

Se trata de los dominios de Jesús Lorenzo Guerra, eterno intendente de la localidad. Allí, militantes de la oposición y ciudadanos comunes denunciaron el festival de los domicilios truchos.

Terrenos baldíos con cantidades irrisorias de votantes y casas de funcionarios - incluido el propio guerra - atestadas de electores, motivaron una marcha para decirle basta al fraude electoral.

 

Se trata de los pagos del matrimonio oficialista conformado por la polémica diputada Mirna Abregú y el secretario de interior Héctor "el pelado" Pérez. Allí, además de denunciar un estado de abandono generalizado de la localidad, la gente asegura que personas fallecidas siguen figurando en los padrones y misteriosamente concurren a votar.

 

La ruta del fraude traza la línea por los lugares donde los excesos dejaron expuesta la impunidad y el clientelismo. Sin embargo, hay una sospecha generalizada en la sociedad que casi llega a ser confirmación: los mismos actos de corruptela se replican en toda la provincia. 

 

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