El desgobierno se hizo evidente en todas las áreas durante los últimos meses de gestión del Gobernador Eduardo Fellner. El complejo Ministerio de Educación, sin embargo, fue símbolo de la anarquía en la que cayeron los gabinetes del gobierno que se va.
El descalabro en educación, una de las razones del ocaso de Fellner
Una educación en crisis, problemas edilicios en las escuelas, comedores escolares mal administrados y denuncias de corrupción de los funcionarios de la cartera educativa son algunas de las aristas que dejan en evidencia el descontrol del sistema educativo en la gestión de Fellner.
La ministra Florencia Gelmetti será recordada como la primera ministra de la administración Fellner-Jenefes denunciada por hechos de corrupción, de los que se conocieron documentos que comprometen a la actual funcionaria. Sin embargo, su comportamiento reñido con la ética y la ley es sólo la punta de un iceberg mucho más profundo.
El descontrol en el área motivó que cada semana estallaran bombas de tiempo regadas por toda la provincia, producto de la pésima gestión que llevaban los funcionarios educativos. El manejo de los comedores escolares entró en crisis, a raíz de los miserables presupuestos que el Gobierno asigna para la alimentación de los chicos, que para colmo de males, eran remitidos con significativos retrasos, provocando la enemistad entre proveedores y directores de escuelas.
Los problemas edilicios, sin dudas, llegaron a una situación de colapso, a raíz de la precaria infraestructura escolar en el interior de la provincia. Un gobierno que se precia de haber construido más escuelas que ningún otro, debió soportar cada semana el reclamo de comunidades educativas de todas las regiones de la provincia (Puna, Yungas, Quebrada y Valles) por el lamentable estado de los establecimientos o directamente por la falta de ellos.
Y ante cada situación la respuesta de la ministra Florencia Gelmetti fue la misma, asumir compromisos que jamás se cumplirían.
Claro ejemplo de ellos son Abra Pampa y La Quiaca, donde padres, alumnos y docentes, claman por espacios dignos para la educación de sus hijos.
Finalmente el mandato de Fellner llega a su fin en poco más de un mes y su último gobierno quedará en el recuerdo como un retrato del descontrol. Funcionarios como Florencia Gelmetti contribuyeron a ello.
El descontrol en el área motivó que cada semana estallaran bombas de tiempo regadas por toda la provincia, producto de la pésima gestión que llevaban los funcionarios educativos. El manejo de los comedores escolares entró en crisis, a raíz de los miserables presupuestos que el Gobierno asigna para la alimentación de los chicos, que para colmo de males, eran remitidos con significativos retrasos, provocando la enemistad entre proveedores y directores de escuelas.
Los problemas edilicios, sin dudas, llegaron a una situación de colapso, a raíz de la precaria infraestructura escolar en el interior de la provincia. Un gobierno que se precia de haber construido más escuelas que ningún otro, debió soportar cada semana el reclamo de comunidades educativas de todas las regiones de la provincia (Puna, Yungas, Quebrada y Valles) por el lamentable estado de los establecimientos o directamente por la falta de ellos.
Y ante cada situación la respuesta de la ministra Florencia Gelmetti fue la misma, asumir compromisos que jamás se cumplirían.
Claro ejemplo de ellos son Abra Pampa y La Quiaca, donde padres, alumnos y docentes, claman por espacios dignos para la educación de sus hijos.
Finalmente el mandato de Fellner llega a su fin en poco más de un mes y su último gobierno quedará en el recuerdo como un retrato del descontrol. Funcionarios como Florencia Gelmetti contribuyeron a ello.

