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El drama de un carpintero, tiene que trabajar más horas para pagar la boleta de luz

Enrique, trabajador del ramo, asegura que tuvo que ampliar sus tiempos laborales poder cubrir sus necesidades. Le llegaron facturas de energía eléctrica de más de 600.000 pesos.

  • Un carpintero de Caimancito atestiguó cómo los tarifazos de energía comienzan a hacer mella en la actividad.
  • Indicó que tuvo que aumentar sus horas de trabajo, de 8 a 12, para poder pagar las facturas del servicio y llegar a fin de mes.
  • En los últimos meses le llegaron boletas de 690.000 y 760.000 pesos.

En medio de protestas de vecinos de toda la provincia, y de funcionarios que se excusan acusando al gobierno nacional del aumento de las tarifas de luz, distintas actividades comerciales empiezan a ser afectadas por el aumento de precio de le energía eléctrica, entre ellas la carpintería.

Uno de sus exponentes en Caimancito, Enrique, dijo que tuvo que aumentar sus horas de trabajo de 8 a 12 para poder pagar las facturas y llegar a fin de mes y afrontar boletas con montos exorbitantes.

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Testimonio de un trabajador afectado por el tarifazo

“Pagaba un promedio de $ 200.000 y de repente subieron a $ 450.000, $ 480.000, en mayo me llegó $ 762.000, y la de junio, $ 692.000”.

“Al ritmo que vamos, hasta el momento puedo enfrentar el pago, pero en lugar de trabajar 8 horas trabajo 12, para poder pagar. Me quedo lijando, puliendo, lustrando algo o esperando un cliente para poder juntar dinero, pagar las boletas y llegar a fin de mes”.

“Será imposible pagar los próximos aumentos. Uno tiene muchas amistades a las que les puede pedir un préstamo de $ 50.000 para llegar, pero seguís endeudándote. Es como sacar un crédito para pagar otro crédito. Tendría que haber alguna solución de parte de EJESA como del gobierno provincial”.

“Hace años tengo mi taller, desde 1996, y nunca estuve tan apretado como esta vez. Sabemos que todo sube, excepto los sueldos, por la inflación se hará cada vez mas imposible seguir trabajando hasta que nos den los números”.

“También bajó el consumo pero soy conocido, tengo clientes de todas partes que siempre me dan una mano. A veces tal vez no necesitan nada pero me dicen “preparáme una puerta o una cama para tenerlas”. También ofrezco mi trabajo cuando antes me daba el lujo de elegir clientes. No hacía restauración de muebles pero ahora la hago, porque hay que hacer el trabajo que salga”.

“Ahora se trabaja más para cobrar menos. Si tuviera que cobrar de acuerdo a la inflación nadie me compraría un mueble, estaría cerrando mi carpintería. A veces es triste ver que no hay trabajo y que no hay para que mis compañeros de trabajo coman. No sé dónde iremos a parar, no solo los carpinteros sino todos los rubros”.

Los insumos subieron bastante, la madera también. Cada día nos queda menos margen y seguiremos trabajando hasta que la soga termine de apretarnos el cuello y saldremos a la ruta a hacer cortes, no sabemos qué irá a pasar”.

“El que antes vendía acá sale a vender afuera. En mueblerías y carpintería siempre se trabajó de contado, ahora se hace en dos pagos. Hasta tres para poder vender y tener para pagar los gastos. Hasta el momento no hubo cierres”.

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