Gerardo Morales habla de renovación y de dar lugar a las nuevas generaciones, pero su discurso vuelve a abrir un interrogante sobre la verdadera autonomía de quienes buscan ocupar espacios de poder. En Jujuy, el desafío no pasa solo por cambiar los nombres, sino por romper con una lógica política basada en la obediencia y construir una dirigencia capaz de tomar sus propias decisiones.