DÍA DEL PADRE
Caminando días otoñales llegamos al tercer domingo de junio. Y un nuevo suceso familiar y pleno del Amor se nos presenta: el día del padre.
Padre, fuerza de vida. Nostalgia de quienes no lo tenemos presente. Alegría, de los que lo tienen. Tronco poderoso del hogar.
Más allá de las diferentes fechas de esta celebración en el mundo, el objetivo trasciende las fronteras y es homenajear el amor, la dedicación y compañía de los padres, sean papás de sangre o del corazón, agasajarlos y compartir con ellos.
Los que hemos gozado con su presencia y cuidados, sabemos de la fortaleza trasmitida en las diversas situaciones y haceres que presenta la existencia, sabemos de su valor, de la autoestima, de la propia valoración que en la infancia se comienza a construir
El padre que pasea con su hijo, juega con él o le muestra su mundo personal, le está diciendo de la pertenencia, de la identificación, que tanto bien le hará en el desarrollo de la personalidad. Entonces, es necesario reconocer esas vivencias incomparables para que la ternura se apropie aún más del corazón.
¡A todos los padres, felicidades en su día! ¡A los que serán, fuerza! ¡A los que no están, nuestro recuerdo tierno, nuestra oración!
Al recuerdo de mi padre
De un manotazo
se hizo añicos
el espejo de mi infancia.
Breve insulto del momento
pisoteada
la blanca luna de aquel tiempo.
Qué extraño desvarío
olvidó tu mano fuerte y tibia
la alegría vital de tu mirada
el camino largo
conocido.
Pero ya pulverizados los cristales
esparcidas las heridas
emerges
padre mío
y armada tu sonrisa
me hablas
en otra imagen
más nítida y cercana
más profunda
inconmovible
que sutura mis instantes
y recoge
el destello
inagotable.
De Salvajes luces, inquietas sombras.
Susana Quiroga


