Cuatro meses de deuda en un comedor emblemático
La fundación Darlocab alimenta alrededor de 220 personas entre ellos 150 niños y 70 adultos; muchos con enfermedades e incluso discapacidad. Hoy, aseguran, peligra la ayuda que brindan porque el gobierno les adueda tres meses de asistencia financiera.
Distintos comedores de la provincia vienen atravesando una difícil situación: por un lado, los costos son mayores y no se actualizan debidamente. Por otro lado, el gobierno mantiene una deuda con proveedores que ha ocasionado, en algunos casos, el cese en la prestación del servicio.
A esto hay que sumarle el incremento en el número de personas que hoy asisten a los comedores como consecuencia del agravamiento de la crisis.
Desde hace años, comedores como el de la fundación Darlocab asisten a un gran número de personas a los que el Estado no llega oportunamente. Sectores muy vulnerables son, en cierta forma, contenidos en estos espacios solidarios.
Pese a ello, el día a día se vuelve más difícil debido a que la política subestima la importancia de la ayuda que brindan y las personas que están al frente de los comedores deben ingeniárselas para continuar ayudando.
Mirta Cabana, titular de la fundación alzó la voz en reclamó a los meses que se le deben y que son necesarios para afrontar los gastos mensuales.
En la fundación se alimentan alrededor de 220 personas, 150 niños y 70 adultos aunque el número varía; el gobierno les da para 180. Pero el número haciendo considerablemente y según la titular, no deja de crecer día a día.
En relación a la deuda, Cabana afirmó que el problema principal está en la paga de la carnicería. “En carne gastó más de $20.000 al mes. No puedo darle comida sin proteínas ni hierro a la gente que lo necesita”, explicó la titular.
Según la titular, necesita 15 kilos y gasta en carne molida alrededor de $1.500 por día.
A pesar de los problemas económicos, la fundación recibe ayuda de los jujeños solidarios que le permiten mantener su gran obra en pie.

