El primer sector que acusó un síntoma de afectación profunda por la situación fue el docente, cuyos integrantes recurren a actividades extra áulicas, adicionales, para poder “llegar a fin de mes”. Ahora los siguen los empleados hoteleros y gastronómicos quienes, de acuerdo al titular de la delegación jujeña de la Unión de Trabajadores Hoteleros Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA), Juan Carlos Martínez, buscan empleos adicionales los fines de semana para sobrevivir económicamente.
“La inflación es algo que Argentina viene sufriendo hace años, particularmente las provincias del interior, con costos como fletes. Todo se traslada a los precios. Nuestra actividad fue muy golpeada por la pandemia y recién está levantando la cabeza, aunque empresarios reclaman por costos altos de mercaderías y alquileres. Si ellos ven esta situación imaginemos los trabajadores. Hoy un sindicato puede conseguir un 200% de aumento salarial pero al no controlarse la inflación todo se pierde. Esta es una falencia a nivel nacional porque no hay un programa antiinflacionario y todos sufren esto. Los empresarios hace tiempo vienen luchando por el precio de insumos como verduras y carne y algunos controlaron no trasladar precios a los platos porque no serán consumidos. Pero al tener inflación alta se empieza a cuidar el dinero y se evitan las salidas, gastos innecesarios. La situación es muy compleja. En Jujuy tenemos más de 55% de informalidad en todos los sectores, el sector privado es el más perjudicado y el Estado genera esto”.
Inflación, altos costos, trabajo informal; los problemas de gastronómicos y hoteleros
Otros empleos
“En nuestra actividad, los fines de semana, hay muchos trabajadores y profesionales que hacen trabajos extra. Los fines de semana cuando no se puede controlar. El Ministerio de Trabajo hace inspecciones pero no da participación al sindicato, que es el representante natural del trabajador. Solo pedimos que nos ayude a cumplir con las normas vigentes y el convenio colectivo de trabajo. Hoy la informalidad creció: se paga lo que se quiere y como se quiere. El sector privado y los sindicatos tenemos que dialogar sin esperar al Estado, que lamentablemente es un parásito que te quita todo. No cobra, está confiscando al empresario”.
El poncho no aparece
Para Martínez, el sector hotelero gastronómico deja muchas divisas en Jujuy (como lo expresaron muchos funcionarios) pero el dinero no regresa a los ciudadanos en obras y beneficios; “no se ve en las rutas, la conectividad. Nuestra actividad es la industria chimenea, y sería bueno que la provincia adhiera a la ley y condone o deje de cobrar rentas al empresario, pero a la vez que lo controle dando de alta y blanqueando a sus trabajadores. Y que cumpla las normas. En los últimos meses comenzaron a funcionar casas de familia como alojamientos que son competencia desleal del empresario. A la informalidad la sufren el trabajador y el empresario y eso se tiene que controlar. Si el Estado o el Ministerio de Turismo quisieran hacerlo entrarían a internet donde están las ofertas y podrían detectarlas. Todos tienen derecho a trabajar pero nos ordenemos; el ingreso de divisas tiene que volver a la gente”.