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La diferencia entre Milagro Sala y otros presos

El juez Pablo Pullen Llermanos, uno de los dos jueces que dictó prisión preventiva contra la dirigente, señaló que se ha violado “groseramente” el principio de igualdad por los beneficios de los que goza la líder de la Tupac Amaru. En los próximos días define si le otorga prisión domiciliaria, como pide la CIDH. 

Milagro Sala, líder de la organización Tupac Amaru, detenida desde el 16 de enero de 2016, se encuentra muy cerca de abandonar el penal N°3 de Alto Comedero, para continuar con prisión preventiva en alguno de sus domicilios, mientras prosiguen las causas en su contra. 

El viernes 30 de julio se conoció una resolución de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en respuesta a una medida cautelar presentada por el CELS y la defensa de Milagro Sala, cuestionando los argumentos que mantienen a la dirigente detenida. 

En la misma, la CIDH le recomendó a la justicia provincial que considere otorgar el beneficio de la prisión domiciliaria para Sala, en virtud del supuesto deterioro físico que sufre y las denuncias de hostigamiento que ella ha realizado. 

La justicia provincial fue notificada del pronunciamiento del organismo internacional y ahora evalúa conceder ese beneficio. 

Dos jueces fueron los que dictaron prisión preventiva en contra de la líder de la Tupac Amaru, por tres causas distintas: tentativa de homicidio, lesiones gravísimas y asociación ilícita. 

Se trata de Pablo Pullen Llermanos y Gastón Mercau, quienes evalúan por estas horas el pedido de la CIDH. 

Ambos han instrumentado medidas y solicitado informes para evaluar en qué condiciones podrían conceder el beneficio. 

Todo el proceso demuestra la clara diferencia que existe entre Milagro Sala y los miles de presos con prisión preventiva que hay en todo el país. 

Según un relevamiento realizado por el diario La Nación y publicado el 1 de agosto de 2016, la mitad de los presos en instituciones carcelarias en todo el país se encontraba en la misma condición de Milagro Sala. 

Sólo en el Servicio Penitenciario Federal N°8, ubicado en la localidad de Río Blanco, entre la Capital jujeña y la ciudad de Palpalá, había registrados 128 internos, de los cuales sólo 34 tenían una condena firme, mientras que los 94 restantes se encontraban privados de su libertad mientras avanzaba el proceso judicial en su contra. 

Por otra parte, según el juez Pullen Llermanos, Milagro Sala ha gozado de beneficios, aceptados por el servicio penitenciario con el objetivo de controlarla. 

Se trata de una cantidad inusual de visitas – un promedio de 20 personas por día – una computadora con conexión a internet, llamados telefónicos y entrevistas a medios de comunicación, entre otras comodidades. 

“Aquí estamos ante una grosera violación del derecho a la igualdad con el resto de los sometidos a prisión preventiva e incluso condenados, está quebrado”, dijo Pullen Llermanos.

Pese a ello, en las próximas horas esos beneficios podrían extenderse si Sala se muda del penal de Alto Comedero a una de las propiedades que se le reconocen. 

Se trata de un inmueble en el dique La Ciénaga que cuenta con piscina, o la vivienda de tres plantas en la calle Gordaliza del barrio Cuyaya. Esta última cuenta con un gimnasio privado, baños con hidromasajes y una piscina, según lo que pudo observarse cuando fue allanada. Ambos son estudiados por el juez Mercau como posible destino para Sala en el corto plazo. 

“El sistema es más laxo, porque es una vivienda que le pertenece, pueden vivir otras personas, salir o ingresar personas.

"Las visitas no podrían ser controladas”, admitió por su parte Pullen Llermanos.

Ambos jueces deberán coincidir: si uno accede al beneficio de la prisión domiciliaria pero el otro se muestra en desacuerdo, Milagro Sala permanecerá en el penal. 

Por lo pronto, actualmente cuenta con un trato diferencial en relación a los miles de presos que aguardan una condena en las cárceles argentinas. 

 

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