Además de establecer la suba del 15% en el precio actual del boleto llevándolo a $950; la ordenanza impulsada por el Ejecutivo municipal contempla también la posibilidad de aplicar subas bimestrales al servicio, lo que impactará directamente sobre la economía de los usuarios.
Desde el mes que viene, el costo del pasaje rondará los $1000, cifra que se torna difícil de afrontar en el contexto económico actual y con los salarios que rigen en la provincia. Solo suponer que a ese monto se continuarán aplicando incrementos escalonados que pesan sobre los usuarios, preocupa sobremanera a quienes a diario hacen uso del servicio.
Vele mencionar que la fórmula polinómica de actualización de tarifas va en consonancia con las cifras de inflación, mientras que los salarios de gran parte de los trabajadores de la provincia, corren por detrás.
En detrimento de los propios usuarios, el incremento del boleto de colectivo suele impulsar el aumento de las tarifas de los taxis de radiollamada y compartido, lo que empaña aún más el posible escenario del transporte en 2025.
Lejos de hallar una solución definitiva o que al menos empiece a resolver la crisis del transporte en la capital, el Municipio, con el apoyo del Concejo Deliberante, solo encuentra respuesta en el bolsillo de los trabajadores, esta vez anticipándose con un formato que remarcará el precio cada 60 días.