La inflación mensual y anual, los aumentos constantes de precios y costos de servicios, entre los que se encuentran el pan y el transporte, complican cada vez más la economía de las familias jujeñas, y también la de los comerciantes, que día a día ven reducirse cada vez más sus ventas y tienen que apelar a distintas estrategias para tratar de sobrevivir.
Crisis desesperante: comerciantes jujeños aplastados por la inflación
La competencia desleal, la suba de precios y la disminución en las ventas afectan a emprendedores de diferentes rubros.
No solo el aumento de precios de insumos y productos afecta su actividad; algunos de los factores más preocupantes son la competencia desleal y el aumento del precio de impuestos, factores con los que tienen que lidiar diariamente para intentar subsistir.
María, Carmen y María son tres comerciantes emprendedoras que trabajan en locales en calle José de la Iglesia. Sus testimonios son la prueba fehaciente de las consecuencias de la inflación y las complicaciones económicas de toda la sociedad.
Carmen Mamaní – Rubro “Blanco”
- “La venta está floja en general. Todo lo que es para cama no es esencial como la comida. Hay que tratar de vender y estar. Para el “Día del Padre” tenemos pijamas para varón y mujer y todo tipo de sábanas, para todas las plazas, de todas las medidas, cubrecamas, acolchados y frazadas”.
- “Las toallas para la cara cuestan $ 1.500, los toallones entre $ 2.000 y $ 3.500, dependiendo de la calidad. Hay de distintos precios y calidades”.
- “Para la compras aceptamos contado o transferencias, no trabajo con tarjetas porque tengo que pagar otros impuestos y no me sirve”.
- “Gracias a Dios con las ventas cubro el alquiler del local pero me cuesta cubrir mis necesidades. Hay que medirse, los impuestos son muy altos”.
- “Todos los precios aumentaron; no recibo acolchados porque se hicieron muy caros, aumentaron entre el 40% y el 50%. No puedo comprarlos para venderlos”.
María Baltazar – Rubro indumentaria para hombres - Costurera
- “Las ventas bajaron; se sobrevive”.
- “La venta de indumentaria bajó mucho, como todo, en todas partes. Se vende poco”.
- “A veces no vendemos por la competencia de personas que venden en la calle”.
- “Hago más costuras que venta de ropa. La gente pide que le arregle ropa antes que comprar. Adquieren ropa usada y quieren que se la arregle, achique o agrande”.
- “En esto, por día, gano entre $ 2.000 y $ 3.000”.
- “Traigo menos ropa por la reducción en la venta”.
María Zamudio – Rubro indumentaria
- “La venta es irregular, hay días que se vende y otros que no”.
- “Hace más de un mes las ventas se redujeron; ayer no vendí nada”.
- “Con respecto al año pasado bajaron mucho las ventas. Los precios aumentaron enormemente”.
- “Cuando no se vende, el pago (del alquiler) se cumple de todas maneras. Siempre se saca de alguna parte, no hay que tirar la toalla”.
- “Pedimos menos mercadería o buscamos precios más bajos para tener mercadería”.

