Hasta el momento la información mediática que llega desde la zona describe: una persona fallecida (el peón rural Sixto Garcés), tres personas con quemadura graves, numerosos desaparecidos, daños materiales incalculables, servicios esenciales cortados en varias comunas, contaminación del agua por presencia de ceniza, en una interminable lista catástrofe rural-urbana.
Si bien no es momento de buscar culpables, la recompensa de 3 millones de pesos para quien ofrezca datos precisos del origen del fuego fue ratificada por el gobernador Arcioni (Chubut). También pesa y mucho en la mente de los brigadistas que trabajaron incansablemente junto con la bendición de las lluvias para apagar las llamas, que la defectuosa planificación territorial se erige como causa fundamental para la propagación del fuego.
El diario digital Infobae entrevistó al ingeniero forestal Manuel Jaramillo:
“No es California, es la cordillera. Este episodio tiene que marcar un precedente para evaluar la planificación urbana en tierras rurales. La complejidad de los incendios de este tipo es mucho mayor. Pero la solución no va a llegar buscando culpables, sino que tiene que ver con el modo en que se desarrolla el territorio y se aprovechan los servicios ecosistémicos”.
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(Twitter: @wadodecorrido)
Medios locales hablan de miles de evacuados alojados de manera temporaria sobre todo en la zona noroeste de Chubut, donde las casas resultaron totalmente destruidas.