“Por hacer las cosas rápido podemos hacer macanas”
Habló el fiscal que investiga el robo de dinero destinado a la construcción de al menos 2.300 viviendas; reconoció que el trámite judicial es lento pero defendió el trabajo realizado al afirmar que es fácil hacer generalizaciones pero complejo probarlo. “Todo lo que hacemos tiene que tener sustento probatorio”, dijo el fiscal.
Horas después de que la canciller argentina Susana Malcorra dijera públicamente por tercera vez que la justicia provincial debería actuar con mayor rapidez para resolver la situación judicial de Milagro Sala, el fiscal que lleva adelante la mayor investigación por corrupción que involucra a la dirigente, al ex gobernador Eduardo Fellner y al ex secretario de obras públicas José Francisco López, entre una treintena de personas, reconoció que el trámite de la causa es lento pero lo justificó argumentando la complejidad y el volumen de la denominada megacausa.
Se trata de Gustavo Araya, fiscal de investigación N°6, quien corre con la responsabilidad del expediente más voluminoso de las ocho causas que pesan en contra de Milagro Sala, el que investiga el supuesto plan sistemático de desvío de fondos públicos que, al cabo de una década, culminó con el faltante de aproximadamente 2.300 viviendas, que fueron pagadas por el estado nacional pero que, según el relevamiento que realizó la propia fiscalía, son inexistentes.
Sin aludir en forma directa a las declaraciones de la canciller Malcorra, Araya habló de la complejidad que supone probar que los imputados efectivamente se encontraban insertos en un esquema de asociación ilícita que lograba la aprobación de convenios suscriptos entre el estado nacional y provincial, para luego cobrar el dinero que se destinaba a la construcción de viviendas, sacarlo del circuito y utilizarlo en beneficio propio, como indicaría la hipótesis.
“Nosotros manejamos probabilidades pero el tribunal maneja certezas; si tenemos programas por 8.000 viviendas pero faltaron 2.300, ahí no hay mucho que opinar, pero la otra parte es determinar qué pasó con ese dinero”, dijo el fiscal.
Araya se refiere a la dificultad que implica vincular con precisión y exactitud el volumen de prueba recolectado con la treintena de imputados en la causa.
Sólo a modo de ejemplo, el fiscal mencionó que de Buenos Aires se secuestraron 3.000 documentos vinculados a los convenios que la nación y la provincia suscribieron durante el gobierno kirchnerista.
En modo general, la hipótesis que la fiscalía ha dado a conocer y que trabaja para probar es que funcionarios del gobierno provincial y el nacional firmaban sistemáticamente convenios para la construcción de viviendas asignando fondos millonarios para la ejecución de las obras. Los protagonistas principales de esta parte de la trama son el ex gobernador Eduardo Fellner y el ex secretario de obras públicas de la nación, José López, famoso por intentar esconder 9 millones de dólares en un convento.
Luego aparece la figura de Milagro Sala, líder de la red de cooperativas que monopolizaba las obras que López y Fellner suscribían, y encargada, según la hipótesis de la fiscalía, de sacar el dinero físicamente de las sucursales bancarias y desviarlo con destino incierto.
De allí que el fiscal afirme que es fácil probar que las casas no están, pero es más complejo descubrir la ruta del dinero y demostrar que quienes están imputados efectivamente lo desviaron con la intención de cometer un delito.
“Con todo el peso de la responsabilidad que a uno le cabe, conviene tomar el tiempo que requiere esta causa y hacerlo con la mayor precisión posible”, remarcó Araya.
“Evidentemente siempre vamos atrás, la sociedad necesita de más justicia, celeridad y rapidez, pero este caso en particular tenemos que ser muy prudentes para que después la cuestión pueda ser resuelta; si todo lo que hacemos no tiene sustento probatorio nos van a decir que hicimos las cosas rápido pero que no probamos nada”, agregó el fiscal.
Como pocas veces, el fiscal habló del tema de fondo que hay en las causas de corrupción que involucran a Milagro Sala, Eduardo Fellner, José López, y el kirchnerismo.
Hasta hoy, la dirigente jujeña permanece detenida con prisión preventiva por decisión de la justicia provincial y esto le ha generado una posición incómoda al gobierno nacional, ya que privarla de su libertad sin condena ha generado críticas en foros internacionales. De allí el pedido reiterado de Malcorra por una resolución del caso.
Araya no entró en ningún momento en debate con la jefa de la diplomacia argentina, pero sí marcó la cancha en relación a la complejidad que implica la resolución de un caso extraordinario con los mismos recursos que cuenta la fiscalía para tratar expedientes comunes.
Lo que se espera de la fiscalía que conduce Araya actualmente es que de por terminada la etapa investigativa y solicite la elevación a juicio de los involucrados.
Para dar este paso, el fiscal busca ser preciso a la hora de probar su línea argumental.

