Su titular, María González de Prada, dijo que necesitan alimentos secos, no perecederos, leche en polvo, azúcar, sal, aceite, flan, gelatina, y el dinero que quienes tengan la posibilidad, puedan donar.
En la institución se da apoyo escolar, y alimentario; los niños llegan a las 7:00, se bañan, si es posible se cambian, van a la escuela a instituciones cercanas, regresan a mediodía, almuerzan y tienen clases de apoyo hasta las 19:00. Los que cursan en el turno tarde tienen otros horarios para realizar las mismas actividades.
Embed - La Casa del Niño necesita ayuda para seguir asistiendo a familias
Diariamente reciben a 100 niños, y a la hora del almuerzo son 120 personas, contando a los padres de estos menores de edad. Las madres colaboran en la cocina y en tareas del hogar, y los padres en trabajos infraestructurales desde carpintería hasta pintura.
El gobierno de Jujuy paga los sueldos de los docentes y del personal que trabaja en la Casa del Niño. La Secretaría de Energía les paga la luz. Los socios de la institución aportan mensualmente a su mantenimiento, y desde hace 24 años reciben el subsidio del Ministerio de Desarrollo Social nacional que se atrasó. Les llegó $ 1.200.000 que, como todas las partidas anteriores, es controlado estrictamente con facturas de proveedores registrados.
Como cuenta González de Prada, les cuesta hacer entender a cada gestión que asume que no son una escuela ni tampoco un organismo, sino una institución pública con gestión privada.
“Sin la ayuda del Estado no podemos mantener el espacio. Entre abril y mayo estuvimos poniendo todo nosotros, pero esto no se puede prolongar en el tiempo porque es mucha gente la que concurre y mucha la necesidad”.