Pero en el área gastronómica, este no es el único sector afectado por la situación económica nacional y provincial.
Recientemente, Hugo Solano, carnicero de barrio Cuyaya, declaraba una reducción del 20% en los precios. Por su parte Miguel, comerciante del ramo en el mismo barrio, indicó que a pesar de esta baja, las ventas continúan mermando.
Hubo dos reducciones del precio en menos de un mes, el último en los primeros días de enero. Un asado, que antes costaba $8.000, ahora cuesta $7.500 (al menos en el comercio de Miguel), y las heladeras de las carnicerías tienen que seguir enchufadas…
Embed - Baja el precio de la carne pero sigue impagable para el bolsillo de los jujeños
Los hábitos de compra y consumo tampoco variaron: la gente sigue comprando carne para el día y ya no congelan cortes para conservarlos. “En Buenos Aires se sorprenden porque compran un bife o dos y eso pasa todos los días acá”.
Desde los frigoríficos le comentaron a Miguel que el precio de la carne seguiría bajando, pero los impuestos y otros gastos se trasladarían al precio al consumidor.
“Hay que sobrevivir; un negocio ahora es para sobrevivir”.