Cuando hablamos de que el gobierno de Carlos Sadir ha entrado en un estado de desesperación, no se trata de una exageración, sino de una descripción quirúrgica de la realidad jujeña. Mientras el gobernador se sienta frente al ministro del Interior a pedir auxilio urgente, omite decir que en apenas tres meses la provincia recibió cinco mil millones de pesos en concepto de ATN, fondos que parecen haberse esfumado en un verdadero agujero negro administrativo.