La irrupción de la inteligencia artificial en las aulas abrió debates urgentes sobre el futuro de la educación, el rol docente y el impacto de las pantallas en la vida cotidiana. Para la especialista Melina Masnatta, licenciada en Ciencias de la Educación, magíster en Tecnología Educativa de la UBA y subdirectora del posgrado en Inteligencia Artificial y Género de esa universidad, el desafío no pasa por prohibir o idealizar la tecnología, sino por aprender a usarla con criterio.