La democracia patrimonialista en las sociedades feudales puede entenderse como una forma de organización política en la que el poder y los recursos del territorio son considerados, en la práctica, patrimonio personal de quienes gobiernan o de una élite. En este tipo de sociedad, la tierra constituye la principal fuente de riqueza y poder, y el señor feudal ejerce su autoridad sobre un territorio y sus habitantes.