Lo que estamos viendo aquí, gente, es una estrategia peligrosa y sumamente dañina. Cuando un gobierno elige apelar a la indiferencia frente a los problemas, simplemente ignora las demandas de la población, dejando que las injusticias y las crisis se acumulen sin buscar soluciones. La indiferencia en política genera desconfianza y desesperanza entre la gente, que siente que sus voz no son escuchadas.