La temporada turística avanza en Jujuy, pero en el tradicional Paseo de Artesanos de avenida Urquiza en las inmediaciones del micro Centro de la capital la realidad es muy distinta.
Artesanos de avenida Urquiza, en crisis: "Ya no se puede vivir de la artesanía"
Gregorio Machaca, uno de los trabajadores de este sector apostado esa zona de las inmediaciones del micro centro capitalino, mostró su descontento por la falta de difusión de este espacio muy afectado por las bajas ventas.
Pocas visitas, ventas casi nulas y falta de difusión marcan el difícil presente de quienes viven —o intentan vivir— de su trabajo artesanal.
Gregorio Machaca, artesano en cerámica con años de trayectoria, describió un panorama desalentador: la presencia de turistas es mínima y la mayoría de quienes llegan a la provincia no recorren la capital, sino que continúan viaje directo hacia la Quebrada y la Puna.
“El turismo llega a la plaza, recorre la Catedral, la Casa de Gobierno y se va. No hay ninguna señal que indique que el Paseo de Artesanos está a dos cuadras”, explicó, remarcando la falta de promoción y señalización como uno de los principales problemas.
Según relató, incluso hay visitantes que desconocen por completo la existencia del paseo, pese a encontrarse muy cerca del centro. “No hay carteles, no hay información, no está difundido”, lamentó.
La consecuencia directa es la caída de las ventas, una situación que, según Machaca, no es nueva. “Hace más de seis años que venimos en baja, y este verano es igual o peor que el anterior”, señaló. La expectativa ahora está puesta únicamente en Carnaval, aunque reconoce que se trata de “un solo fin de semana fuerte”.
El artesano también se refirió a la dificultad de sostener el oficio: “De esto ya no se puede vivir. Muchos tenemos que dejar el taller y salir a hacer changas en otros rubros”. En su caso, aseguró que hace más de 15 años que no logra subsistir únicamente de la artesanía, pese a seguir trabajando “por vocación y amor al oficio”.
Aún con precios bajos y productos hechos a mano con materia prima local, las ventas no repuntan. “A veces bajamos los precios solo para pagar el pasaje del colectivo”, dijo.
La situación que atraviesan los artesanos de Urquiza refleja una crisis silenciosa que afecta a un sector cultural y económico clave, que reclama menos indiferencia y más políticas de promoción, no para pedir subsidios, sino simplemente para poder trabajar.
“Nosotros no queremos pasar la vida reclamando —concluyó Machaca—, queremos trabajar”.

