En el último año de gestión del Frente de Todos, Argentina descendió 4 lugares en el ranking de la ONG Transparencia Internacional (TI) que mide la percepción de la corrupción en 180 países: pasó del puesto 94 al 98, y comparte la posición con Bielorusia, Albania, Etiopía, Gambia y Zambia. Nuestro país obtuvo 37 puntos sobre 100 de puntaje máximo para los países más transparentes y cero para los más corruptos, según el Índice de Percepción de Corrupción (IPC) 2023, y quedó así debajo de la media global de 43 puntos. Descendió un punto respecto a la medición correspondiente al 2022.
En el gobierno de Alberto y Cristina, Argentina empeoró el índice de corrupción mundial
En 2023, el país bajó 5 puntos en el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional y retrocedió 20 posiciones en el ranking. Si se suman las calificaciones desde el 2019 hasta el año pasado dan un grave retroceso respecto del gobierno de Mauricio Macri.
Entre sus vecinos de la región, Argentina aparece muy atrás de Uruguay que obtuvo 73 puntos y se ubicó en el puesto 16; de Chile, que con 66 puntos quedó en el lugar 29 del ranking; e incluso de Colombia (40 puntos, puesto 87). Nuestro país quedó apenas por encima de Brasil que, con 36 puntos quedó en en el puesto 104 del ranking; de Bolivia (29 puntos, puesto 133); y de Paraguay (28 puntos, puesto 136).
El Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2023, presentado hoy por Transparencia Internacional en Berlín, sede de la casa matriz de la ONG, muestra que “la mayoría de los países lograron mínimos o nulos avances en combatir la corrupción en el sector público”. Por 12 años consecutivos, el promedio global del IPC se mantiene sin variaciones en 43 puntos, y más de dos tercios de los países obtienen una puntuación inferior a 50.
El Índice mide cómo perciben la corrupción en el sector público distintos organismos internacionales, consultoras, especialistas y actores del mundo empresario a través de la existencia - o no - de sobornos y la protección legal de denunciantes de casos de casos de coimas o irregularidades; malversación de fondos públicos; funcionarios que utilizan su cargo público para obtener lucro personal; la capacidad de los gobiernos para prevenir actos corruptos; excesiva burocracia estatal que puede alentar oportunidades para la corrupción; nepotismo en los nombramientos de funcionarios públicos; legislación que garantice la transparencia en las declaraciones patrimoniales y posibles conflictos de interés en los cargos públicos; captura del estado por intereses privados; y acceso a la información sobre asuntos públicos de interés ciudadano y actividades de gobierno. El índice no evalúa el blanqueo de fondos o el soborno transnacional.
El mejor score de nuestro país en el Índice fue en 2019, cuando escaló 19 posiciones y obtuvo su mejor desempeño con 45 puntos. Ese último año de la gestión de Mauricio Macri, Argentina quedó en el puesto 66 sobre 180 países, 32 lugares más arriba que en esta última medición del IPC 2023.
La peor performance había sido en 2015, cuando obtuvo solo 32 puntos sobre el máximo de 100, y quedó en el puesto 107 sobre los 168 países relevados en el Índice de ese año, aún más cerca del final de la tabla que en esta edición.
Los mejores y los peores
Al tope del ranking elaborado por esta ONG líder en la lucha contra la corrupción, vuelve a ubicarse Dinamarca, con 90 puntos, y encabeza la medición por sexto año consecutivo, seguida de cerca por Finlandia y Nueva Zelanda con puntuaciones de 87 y 85, respectivamente. Debido al buen funcionamiento de sus sistemas de justicia, estos países vienen liderando el IPC desde 2012 y también se encuentran entre los primeros puestos en el Índice de Estado de Derecho que elabora el Word Justice Project anualmente.
El ranking de los 10 más transparentes lo completan Noruega (84), Singapur (83), Suecia (82), Suiza (82), Países Bajos (79), Alemania (78) y Luxemburgo (78).
Somalia, con solo 11 puntos; Venezuela, Siria y Sudán del Sur, con 13 cada uno; y Yemen, con 16, ocupan las posiciones más bajas en el índice. En todos los casos, estos países atraviesan crisis prolongadas y, en su mayoría, conflictos armados. Somalía, Siria y Sudán del Sur, en los últimos años, vienen ubicándose en los peores lugares en el ranking de los más corruptos, y Venezuela figura con su puntaje más bajo desde 2012, cuando había obtenido 19 puntos.
Según el relevamiento de TI, hay 23 países —entre ellos algunas democracias que ocupan posiciones altas como Islandia (72), los Países Bajos (79), Suecia (82) y el Reino Unido (71), al igual que algunos estados autoritarios como Irán (24), Rusia (26), Tayikistán (20), que este año están en niveles mínimos históricos.
Desde 2018, además de Argentina, otros 11 países han registrado un descenso significativo en las puntuaciones del IPC. La lista incluye a países de ingresos bajos y medianos como El Salvador (31), Honduras (23), Liberia (25), Myanmar (20), Nicaragua (17), Sri Lanka (34) y Venezuela (13), así como a economías de ingresos medianos-altos como Austria (71), Polonia (54), Turquía (34) y el Reino Unido (71).
Durante ese mismo período, ocho países mostraron mejoras en el IPC: Irlanda (77), Corea del Sur (63), Armenia (47), Vietnam (41), Maldivas (39), Moldavia (42), Angola (33) y Uzbekistán (33).

