Tratando de aprender en un año que se perdió
Los voceros oficialistas dicen a viva voz que el 2016 fue un año de aprendizaje, sentencia que es una absoluta verdad, aunque a medias. Lo que omiten decir es que los problemas de los jujeños - heredados por cierto - eran de tal gravedad que no había tiempo de aprender, los que llegaban lo tenían que hacer sabiendo.
Otra cosa que no dicen es si este proceso de aprendizaje ya terminó, o tendremos que esperar otro años màs para que los ministros y funcionarios varios alcancen los niveles aceptables de conocimiento para iniciar la gestión de gobierno.
A los ojos de los ciudadanos que votaron a Cambia Jujuy, la distancia entre Gerardo Morales y su gabinete es cada vez más larga, una brecha que deja al desnudo la precariedad de cuadros y equipos de la concertación gobernante.
La incontinencia anuncialista, campañas de concientización a granel, firmas de convenio para todos los gustos y una interminable secuencia de intrascendentes conferencias de prensa, fueron los ejes de este primer año de administración.
Lograr recuperar Jujuy para sus habitantes en un clima de paz, es un hecho absolutamente trascendente y demandado en cada esquina de la provincia, pero no puede ser el único interés gubernamental.
Milagro Sala fue el leitmotiv de la sinfonía discursiva gubernamental, los funcionarios de tanto hablar de la detenida líder de la Tupac, olvidaron en el cajón de la indiferencia a los otros protagonistas de la tragedia provincial.
Los Fellner, los Jenefes, los Rivarola, los Tecchi, las Gelmetti, los Frías, los Romarovsky, los Ficoseco, los Velázquez, los Ortiz y tantísimos otros también son demandados por una sociedad que durante más de una década vio como una banda de oportunistas jugaban con el pasado mientras se robaban el futuro.
La administración Morales deberá leer que Jujuy le reclama que estos personajes también ameritan un Ejecutivo como activo querellante, pero no en silencio, sino también denunciando a viva voz a los atracadores de la era populista.
Las elecciones de medio tiempo que se avecinan no pueden ser obstáculo para la gestión, salvo alguna honrosa excepción, el gabinete de Morales cae en una confusión conceptual, creen que se hace política desde la gestión, cuando en realidad se hace política con la gestión. Ahora es el momento de decidir de cuál lado del mostrador se quedarán, Jujuy no puede seguir esperando que los aprendices aprendan y que los políticos experimenten. Es el tiempo de solucionar lo urgente y trazar el derrotero del futuro.

