Doble moral en el gobierno: el caso Cayo
El gobierno de Gerardo Morales evidencia una suerte de doble discurso al pronunciarse, por un lado, a favor de las investigaciones contra la corrupción que se llevan adelante en Comodoro py pero sin denunciar, por otro lado, a personas sospechadas por manejos irregulares de fondos públicos en Jujuy durante el Kirchnerismo.
La gestión de Morales tomo como bandera la transparencia desde un primer momento. Bajo esa premisa, se garantizarían los esquemas necesarios para no dejar nada al azar y facilitar el acceso a la información a quien lo requiera.
En consonancia con el camino que eligió el gobierno nacional de denunciar los hechos de corrupción cometidos durante el kirchnerismo, el gobierno de Morales se puso manos a la obra colaborando con la justicia en todo lo que hiciera falta.
Sin embargo, en el camino, las metas de transparencia y el furor de las denuncias fueron perdiendo fuerza.
Hoy, en materia de corrupción, son Milagro Sala y su entorno los que están bajo la lupa pese a que la operatoria del desvío de fondos millonarios para viviendas( por el que hoy se encuentra imputada) no hubiera sido tal sin el consentimiento de muchas personas en lugares de poder y otros tantos colaboradores.
El caso de Emilio Cayo es un tanto llamativo. Fue un ex aliado de Milagro Sala. Acampó con la líder de la organización Tupac Amaru en la plaza Belgrano, en aquella protesta que le valió a Sala su detención.
Con la caída en desgracia de su entonces jefa, fue uno de los primeros en acordar con el gobierno el levantamiento de la protesta.
Posteriormente, incluso, formó parte las cooperativas que comulgarían con el gobierno para seguir recibiendo obras públicas.
Desde su desvinculación con la dirigente imputada, Cayo se mostró muy cercano al oficialismo y, al parecer, cuando se trata de dirigentes dóciles a los objetivos de la actual gestión, la tolerancia es mayor.
Las múltiples denuncias en contra del ex legislador no parecen haber generado ningún tipo de reparo en la actual gestión y su cercanía a Sala, es ahora solo un recuerdo.
En las últimas horas se conoció un contrato de locación de servicios que lo une al bloque de concejales de la Unión Cívica Radical, como empleado.
Según el concejal oficialista, Lisandro Aguiar, no hay ninguna objeción para hacer desde el punto de vista jurídico.
En ese sentido, el edil explicó que Emilio Cayo era empleado municipal antes de ser legislador y que fue electo secretario general de un gremio que nuclea a los trabajadores municipales con mandato vigente hasta 2020.
"Solicitó al Concejo Deliberante y al Ejecutivo municipal que , una vez terminado su mandato, sea reincorporado al contrato que lo unía al municipio en ejercicio de su tutela sindical. No se puede dejar sin trabajo a quien representa a los trabajadores".
El contrato es por un año en la categoría 20, según se pudo conocer.
El secretario general del SEOM, Carlos Santillán, se refirió al tema y recordó la denuncia que hicieron en su contra por haber formado parte de una escandalosa toma del gremio junto a Milagro Sala varios años atrás.
"¿Que van a hacer los concejales y el Chuli Jorge con los compañeros que cobran 4 mil pesos y tienen 8 años o 10 de antigüedad? Sigue habiendo impunidad. Repudiamos esta protección que se está dando a Emilio Cayo un empresario de la noche con boliches, denunciado por maestros de una escuela".

