De acuerdo con lo expresado por el entorno familiar, el acusado habría aprovechado su actividad comercial para ganarse la confianza de las niñas. En los testimonios aportados a la causa se mencionó que el sindicado utilizaba la entrega de regalos y obsequios, e incluso la organización de pequeñas fiestas, como modalidad para captar la atención de las víctimas y facilitar los acercamientos.
La denuncia inicial se asentó formalmente a mediados de junio ante las autoridades policiales. Sin embargo, la tensión interna y la lógica preocupación de los familiares derivaron en un grave incidente hace algunos días. Al cruzarse en la vía pública con el sospechoso, el padre de una de las niñas reaccionó de manera violenta y le propinó una brutal golpiza.
A raíz de la agresión física, el escenario legal sumó una nueva derivación: el comerciante debió ser internado con una fractura en una de sus extremidades, mientras que el padre agresor terminó detenido a disposición de la fuerza policial, aunque trascendió que sería liberado con algunas medidas en su contra.
El arresto del progenitor motivó a que un grupo de vecinos y allegados se concentrara nuevamente en la sede policial para exigir celeridad en el esclarecimiento del presunto abuso. Frente a este panorama, y atendiendo la alta demanda que registra la jurisdicción para la realización de pericias psicológicas integrales, la fiscalía interviniente avanzó rápidamente en el cronograma institucional y dispuso que la próxima semana se ejecuten las correspondientes Cámaras Gesell para ambas menores.
Hasta el momento, las autoridades competentes no han dictado una orden de detención contra el comerciante por la causa de abuso, pero sí se establecieron estrictas medidas de restricción perimetral y de acercamiento mutuo para resguardar la integridad de los involucrados mientras concluyen las etapas investigativas de rigor.