Según relató, una docente que trabaja también comprando insumos y realizando pagos mediante transferencias recibió el mensaje de una compañera de trabajo quien le solicitaba el préstamo de 10.000 para completar un pago.
Al día siguiente le solicitó la devolución del dinero y ella le respondió que le habían robado la cuenta de WhatsApp y que también habían enviado el mismo mensaje pidiendo préstamos a otros números de su lista de contactos.
La Brigada de Investigaciones lleva adelante las tareas del caso.

