El deceso, según señalaron estas mismas fuentes consultadas, se produjo durante la jornada del pasado jueves.
El cuadro de la joven era el más delicado desde un primer momento entre los sobrevivientes que fueron rescatados del abismo. La mujer había ingresado al nosocomio capitalino con un traumatismo encefalocraneano grave, contusiones en tórax y abdomen, y pérdida del conocimiento, permaneciendo con asistencia respiratoria en la Unidad de Terapia Intensiva hasta que se produjo su deceso.
Con esta confirmación, la tragedia familiar se cobra dos vidas. En el lugar del hecho había fallecido su madre, Silvia Rosana Amaro (58), quien salió despedida del habitáculo cuando la camioneta Toyota SW4 despistó y cayó por un precipicio de 80 metros a la altura del kilómetro 30 de la Ruta Nacional 52, un sector caracterizado por sus pronunciadas pendientes y curvas cerradas.
En el centro de salud de la capital jujeña continúan alojados los otros tres integrantes de la familia oriunda de Buenos Aires. Según el último reporte médico, el padre de la joven, Narciso González (60), presenta una evolución favorable de sus traumatismos faciales y de pelvis. En tanto, su hijo Favio Hernán González (31) se encuentra estable tras sufrir fracturas en sus extremidades, mientras que Augusto Coda (34), pareja de la joven fallecida, continúa bajo tratamiento por un neumotórax derecho y fractura de húmero.
La fiscalía interviniente continúa con el desarrollo de las actuaciones informativas y ordenó peritajes técnicos exhaustivos sobre el vehículo alquilado. Los peritos de la Policía buscan determinar si el desencadenante del siniestro obedeció a una falla mecánica, a las condiciones de la calzada o a un error humano al momento de transitar por este sinuoso corredor de montaña.