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La Banda del Ejército celebró a la Virgen de Río Blanco, patrona de Jujuy

Cada 7 de octubre los jujeños celebran a Nuestra Señora del Rosario de Río Blanco y Paypaya. Siendo el día central de los festejos patronales, la Banda del RIM 20 "Éxodo Jujeño", compartió una emotiva versión del himno dedicado a la Virgen.

El mes de octubre es importante para los creyentes jujeños por los festejos patronales de Nuestra Señora del Rosario de Río Blanco y Paypaya. Todos los domingos del mes (a excepción de este año) se realizan peregrinaciones hacia el Santuario sobre Ruta Provincial 1, donde Ella preside en su altar.

Siendo 7 de octubre, el día central de los festejos patronales, la Banda del RIM 20 "Éxodo Jujeño" compartió una emotiva versión del Himno de la Virgen.

Himno de la #VirgenDeRíoBlanco
Himno de la #VirgenDeRíoBlanco

En el día de la #VirgenDeRíoBlanco la Banda de Música del Éjercito interpretó su canción ..Virgen buena que llegastecon tu manto maternal y en Río Blanco te quedaste como Reina tutelar...

Posted by Jujuy al Momento on Wednesday, October 7, 2020

La historia de la Virgen se une a las leyendas de los comienzos de la colonización americana ya que la conquista se hacía difícil por la diversidad de tribus indómitas que habitaban sus valles y montañas y la Santísima Virgen contribuyó eficazmente a pacificar aquellas tribus entre las que se contaban los Paypayas. Nómades por naturaleza cuyo origen no se ha comprobado aún, pero por documentos existentes en los archivos de la Provincia, se sabe que habitaron a las márgenes del río Corral de Piedras entre Tilquiza y Ocloyas, región propicia para estos pueblos errantes que vivían de la caza y de la pesca.

Un día, levantando sus tolderías y remontando la cuesta Larga, bajaron por el Cucho y Amancay y fueron a establecerse en las confluencias del Arroyo Seco (de los Blancos), Anastoro y Río Grande y formaron una población como se observa en los restos arqueológicos existentes, que debió ser importante.

Este pueblo atentó contra la ciudad de Jujuy muchas veces pero cada vez que querían llevar a cabo sus planes, se les aparecía sobre un “pacará”, la Virgen del Rosario, luciendo su espléndido vestido color rosa, manto celeste y empuñando su bastón de soberana. Así en diversas ocasiones la tribu de Paypaya pretendió asolar este pueblo pero esa señora volvía a presentárseles, impidiéndoles el paso.

La imagen de la Virgen del Rosario estableció su trono de reina, señora y redentora de aquel pueblo. Después de ello, los jesuitas pudieron emprender la conquista civilizadora de las demás tribus: Osas, Ojotas, Ocloyas, Tobas, Mocovíes (provenientes de Paraguay), Omaguacas, Purmamarcas, hasta los Calchaquíes y otras razas más que asediaban al pueblo de Jujuy.

Así fue según se cuenta, que la fe penetró en sus corazones, rindieron sus armas y facilitaron a los misioneros la conquista evangélica.

Se sabe que españoles y aborígenes de aquella región atribuían milagrosos poderes a la Virgen del Rosario, que se aparecía durante los ataques de los feroces indios del Chaco, los poderosos Tobas. Envuelta en su manto deslumbrante, cercada por una luz sobrenatural la imagen de la Virgen hizo, por más de una vez, que los fieros atacantes retrocediesen, salvando así a sus fieles.

Su imagen se apareció “primero en las rústicas chozas de los paypayas, luego en la ermita de Ortiz de Zárate, para tener, después de 1833, la actual capilla”.

El Dr. en Jurisprudencia, Horacio Carrillo nos dice: “Se apareció la imagen envuelta en azul de floresta, en azul de cumbre y en blanco de paypayas (ya que “paypayas” en lengua vernácula significa, por rara coincidencia, “la blanca”). Fue aquello, sin duda, un anticipo providencial del nacimiento de la Bandera de los argentinos, que aquí mismo se alzó, se bendijo y se juró, con el blanco impoluto de la doncellez y el azul magnífico de los tarcos en flor, como el propio manto de la Inmaculada”.

Himno a la Virgen de Río Blanco

Oh María del Rosario

de Río Blanco, dulce imán

Flor intacta, suave hechizo

de nuestra tierra natal.

Entre cerros y quebradas,

por los llanos hasta el mar

es la Virgen quien reclama

nuestro férvido cantar.

Virgen buena que llegaste

con tu manto maternal

y en Río Blanco te quedaste

como Reina tutelar.

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