El hecho ocurrió el martes 8 de julio, alrededor de las 20:10, cuando un llamado al 911 movilizó a la Unidad Especial K-9 – DATOP. Al llegar al lugar, el personal policial confirmó los gritos y los pedidos de ayuda. Tras la negativa inicial de una menor y la actitud alterada de una mujer para permitir el ingreso, el hombre logró acercarse a la puerta.
Con signos de nerviosismo y voz baja, el hombre de 67 años relató que las agresiones físicas con objetos duros eran frecuentes. Vecinos respaldaron su testimonio, indicando que los gritos eran habituales y que en ocasiones anteriores lo habían visto con moretones o dificultades para caminar.
Traslado a un lugar seguro y medidas de protección
Los efectivos de la unidad K-9 lograron ingresar al domicilio y, tras dialogar con la víctima, decidieron trasladarla de inmediato a la Seccional 61 para resguardarla. Allí recibió atención y contención, mientras se gestionaban las medidas de protección necesarias.
Posteriormente, el hombre fue derivado a la Fundación ATR, donde pasó la noche bajo supervisión. En la mañana del 9 de julio, se coordinó su alojamiento en un albergue temporal con el objetivo de alejarlo de cualquier situación de riesgo y garantizar su bienestar. Hasta el momento de este rescate, no existían reportes de intervenciones previas por parte de organismos oficiales relacionados con esta situación.