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Cómo alimentarse mientras se está amamantando

La alimentación es una de los primeros factores que las madres resignan ante la llegada del recién nacido. Por eso queremos darte a conocer cuáles son los alimentos que debes ingerir durante la lactancia, para tu bienestar y el del bebé.

La llegada de un bebé a la familia altera todas las rutinas y, en el afán por cumplir con todo, muchas madres dejan su propio cuidado en un segundo plano. Sin embargo, el estado nutricional de la mujer que amamanta es primordial, ya que repercute en la calidad de la leche (y en la nutrición del lactante en un período de desarrollo clave para toda la vida) e impacta en su propio estado de salud y los futuros embarazos que la progenitora pudiera tener.

Cabe la pena señalar que cada caso es diferente. Pero por regla general, la mayoría de mujeres que dan pecho necesitan de 200 a 500 calorías más que las mamás que no lo hacen. Esto quiere decir que deben consumir un mínimo de 2.000 a 2.700 calorías cada día.

Pero no debes preocuparte por contar las calorías que consumes, es mejor que te bases en el hambre que tienes para decidir cuánto vas a comer. La cantidad exacta de calorías que necesitas dependerá de ciertos factores tales como tu peso actual, tu grado de actividad y la frecuencia con que amamantas a tu pequeño.

La dieta sana para una madre lactante es igual que para todo el mundo: una base de cereales (pan, arroz, pasta...) y legumbres (lentejas, guisantes, garbanzos...), complementada con frutas o verduras y carne y pescado de vez en cuando. Conviene no abusar de alimentos grasos, de azúcar y dulces, aperitivos salados, refrescos azucarados.

Importante: debes tomar toda el agua que quieras. Si das el pecho, tendrás más sed de lo habitual, sobre todo durante la toma, pues la hormona oxitocina produce sed. Es automático, no necesitas calcular, ni forzarte a beber agua si no te apetece.

Un dato a tener en cuenta es que algunos alimentos cambian el sabor de la leche (ajos, cebollas, espárragos, alcachofas, especias...), pero no hacen que el niño coma más o menos. Si después de comer cierto alimento el bebé se pone nervioso al pecho y no quiere mamar, ya sabes que no le gusta y, si quieres, puedes evitarlo. De todas formas, como el sabor de la comida ya pasa a través de la placenta, no suele haber ningún problema con alimentos que suele consumir la madre, ya que su hijo está acostumbrado.

Consejo: no tomar alcohol durante la lactancia porque éste penetra en la leche materna y puede dañar o irritar al bebé. Entre otros riesgos, el tomar una sola bebida alcohólica puede inhibir la capacidad de tu cuerpo para producir leche. Si piensas disfrutar de una bebida ocasional o si vas a tomar más de un trago, espera al menos dos horas antes de amamantar a tu bebé para que el alcohol se disipe.

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