Pero el mapa municipal tiene grises, áreas olvidadas por tiempo indeterminado donde las obras no llegan independientemente de reclamos, notas y expedientes abiertos. Este segundo caso es padecido desde fines del siglo pasado por los vecinos de la calle San Pablo.
Barrio Cuyaya: "a pesar de las notas presentadas, no nos dan solución"
“Desde el año 99 que venimos solicitando que se haga un tramo de cordón cuneta. Ellos no pueden tocarlo porque pertenece a hidráulica, pero nuestros padres hicieron un trecho en la mitad que se pagó de manera privada, quedan 100 metros nada más” relata un vecino.
“No puede ser que vivamos pagando impuestos más caros cuando los chicos que van a los colegios chapotean en el barro cada vez que llueve. De entre la maleza salen cucarachas, mosquitos, ratas” suma otra residente más.
En total existen siete expedientes casi calcados varados en las oficinas municipales. Algunos iniciados a fines de los 90’s y los más recientes a mediados del año pasado.
La indignación tiene sobrada justificación, tan solo a un par de calles de distancia se erigió el imponente edificio del Mercado Sur Municipal (inaugurado a fines de 2020) sumando más obras como ser asfaltado en sus inmediaciones.
Pero el reclamo se extiende hacia otros servicios básicos no garantizados como ser iluminación y seguridad. Un problema replicado en numerosos barrios sobre todo de la zona sur recientemente relevados por JujuyalMomento.
Isabel Catalán – Vecina de Cuyaya
"No conozco la seguridad. No puede ser que jamás vemos a la policía. Tuve que ir en persona a la comisaría porque no acuden al llamado telefónico. Luego de varios intentos de robo tuve que levantar la pared, hoy vivo encerrada".
"En la esquina sacaron luces y no las volvieron a poner, le echan la culpa al asentamiento, son gente buena".
Vecinos de Cuyaya: sin seguridad y sin patrulleros
Soledad Bustamente – Vecina de Cuyaya
"Vengan a desmalezar porque de aquí salen sapos, ratas, víboras mientras hay muchos chicos en edad escolar circulando. No se olviden de la calle San Pablo".
"La ambulancia no quiere entrar por el estado de la calle, tengo familiares con necesidad de atención médica. Son los vecinos quienes colaboran para sacarlos en auto".
No hay desmalezamiento, iluminación y temor por las alimañas