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La odisea de una madre y sus hijos para venir de Venezuela a Jujuy

Keili Villegas es una joven madre de tres niños, que junto a su esposo tomó la determinación de irse de Venezuela. A falta de plata no lo hicieron por medios convencionales, sino caminando. Padecieron frío, hambre, discriminación y extremo cansancio, pero ahora que están en Jujuy sueñan con la ansiada estabilidad. Conocé su historia.

Venezuela se encuentra sumida en la peor crisis económica, social y humanitaria de su historia. Pese a ocupar el primer puesto dentro de los países con mayores reservas de petróleo del mundo, el llamado oro negro no puede revertir su situación.

Datos de Naciones Unidas revelaron que la crisis ha generado que más de 3,4 millones de venezolanos abandonen su país. Quienes tienen más suerte lo hacen en avión o colectivo pero aquellos que no tienen cómo costear un pasaje emprenden el viaje caminando.

Tal es el caso de Keili Villegas que llegó hace un tiempo a Jujuy luego de haber logrado salir de Venezuela junto a su esposo y sus tres hijos de 2, 3 y 4 años.

Llegamos de mochileros, caminando con una esperanza de conseguir algo mejor tanto para nuestros hijos como para nosotros. Pasamos noches de frío, de tantas cosas, gente que nos trataba mal, gente que nos trataba bien”, contó Keili.

A esta familia, una situación límite los llevó a no tener otra opción que abandonar su lugar de toda la vida.

Uno de mis hijos cayó en estado de desnutrición. Fui a cuatro hospitales y no tenían ni siquiera para ponerle suero. Pesaba siete kilos y cada día se iba poniendo peor. Nos dimos cuenta que ya no podíamos estar allá y salimos con el miedo de dejar todo pero con la esperanza de que todo se iba a arreglar”.

Fueron cientos de kilómetros y también obstáculos. Pasaron hambre, durmieron en la calle, mendigaron comida, siempre priorizando la integridad de los más chiquitos.

Cuando llegamos a Colombia mi hijo mayor me decía mamá ya no puedo caminar, quiero llegar ya a donde pueda comer, a donde pueda estar tranquilo, quiero jugar. Seguimos por nuestros hijos, solamente Dios sabe el por qué llegamos aquí. Gracias a Dios hubo más gente buena que mala”.

Como todo aquel que deja su tierra, añoran con regresar, con que la situación de su país mejore y poder reencontrarse con todos aquellos seres queridos que tuvieron que dejar atrás.

“Se quedó mi hermana mayor con tres niños, mi hermano menor y toda la mayoría de mi familia está allá”, dijo Keili.

Algo de alivio le trajo la llegada de su madre, Mary Camacho, que pudo venir a encontrarse con ella y sus nietos. Mary dejó un trabajo que había mantenido durante 28 años porque ya no le alcanzaba para subsistir.

En medio de la tristeza, Mary recordó a su familia. “Tengo cinco hijos y todos los tengo regados,  tengo mi hijo menor pero no tiene cedula y no la pudo sacar, por eso lo tuve que dejar. Tengo mi padre, un señor de 80 años, enfermo, tuve que dejarlo. Mi mama que la dejé en Perú”.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), asegura que cada medio minuto, alguien abandona Venezuela y que el ritmo del éxodo puede tener picos más dramáticos con promedios diarios de entre 3.000 y 5.000 personas.

Además, según cifras publicadas, Argentina es el quinto país de acogida de inmigrantes venezolanos habiendo recibido hasta febrero de este año unos 130mil. El principal sigue siendo Colombia que ya ha brindado asilo a más de 1,1 millones de migrantes y refugiados.

Si te interesa ayudar a esta familia podés comunicarte al 3885072945

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