Pese a que el discurso oficial pregonaba un techo del 4% para toda la administración pública —bajo la consabida excusa de "no hay plata"—, las planillas de las fuerzas de seguridad mostraron una realidad caprichosa y dispar.
Ganadores y perdedores en el mismo uniforme
La bronca estalló cuando los efectivos comenzaron a comparar sus recibos de sueldo. El personal del escalafón seguridad percibió incrementos que, en algunos casos, alcanzaron el 30%, con montos que oscilan entre los $180.000 y $300.000. Sin embargo, en la otra vereda, el personal administrativo quedó anclado en el fondo del tarifario: un magro 4% de aumento, que se traduce en apenas $44.000.
"Antes la diferencia de sueldo entre seguridad y administrativos era de 80 o 100 mil pesos. Ahora la brecha es sideral. Nos convirtieron en los olvidados del sistema", relató a nuestro medio un efectivo del sector administrativo con visible malestar.
Si bien es cierto que el personal de seguridad carga con el riesgo de calle y la nocturnidad, los administrativos denuncian que se han tocado ítems básicos que antes eran equitativos, dejando a una parte de la fuerza bajo la línea de la dignidad salarial. El personal penitenciario no corre mejor suerte: sus liquidaciones rondaron un 15%, quedando en un "limbo" que tampoco satisface las expectativas.
La palabra empeñada, al tacho
El conflicto tiene un agravante: la ruptura del pacto. Según manifestaron voceros de las fuerzas, durante los días más álgidos del conflicto de marzo, la promesa oficial "de palabra" fue un aumento del 35% en todo concepto para equilibrar el desfasaje inflacionario.
Hoy, con los recibos en la mano, esa promesa parece haber sido solo una maniobra de distracción para ganar tiempo. La discriminación no solo es económica, es moral. El Gobierno ha decidido quiénes valen y quiénes no dentro de la misma institución.
Lunes de protesta y alerta estatal
Este escenario de "aumentos a dedo" pone en jaque no solo la paz interna de la policía, sino la de toda la provincia.
En este sentido, los familiares están en alerta. Ya se organiza una marcha para el próximo lunes. No será una marcha más; es el acumulado de meses de ver cómo la plana mayor se beneficia mientras la base pelea por migajas.
Y a esto, hay que sumarle el efecto espejo: ¿Qué dirán los gremios docentes, de salud y el resto de los estatales? El Gobierno rompió su propio techo del 4%. Si hubo un 30% para un sector, la pregunta es obligada: ¿Por qué para unos sí y para otros no?
La provincia de Jujuy entra en una semana clave. El malestar persiste, la división se profundiza y la respuesta de los trabajadores podría ser contundente.