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Mario Benedetti, los cien años del poeta universal

Hace 100 años, el 14 de septiembre de 1920, nació en la ciudad de Paso de los Toros, en Uruguay, una de las figuras de la literatura más reconocidas del pequeño país latinoamericano: Mario Benedetti.

  • Con el apellido de un escritor inglés y el nombre de uno de los personajes más célebres de la literatura universal, Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia estaría destinado a ser escritor.
  • Nació el 14 septiembre de 1920 en Uruguay. Murió el 17 de mayo de 2009 en Montevideo.
  • En su testamento dejó creada la Fundación Mario Benedetti para preservar su obra y apoyar la literatura y la lucha por los derechos humanos

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Mario Benedetti, en su más tierna infancia - FUNDACIÓN MARIO BENEDETTI

Mario Benedetti, en su más tierna infancia - FUNDACIÓN MARIO BENEDETTI

Benedetti nació hace cien años siendo un niño pobre y un lector voraz, un lector loco, ansioso, inteligente, un lector enano que chirriaba a sus propios padres, que llegaron a prohibirle leer más de veinte páginas al día. Él se escondía de los mayores para seguir clavándole el diente a Julio Verne y a Emilio Salgari. A los catorce tuvo que dejar la escuela y volverse autodidacta los problemas económicos familiares, y se hizo currante todoterreno mientras no paraba de observar el mundo para escribirlo a máquina: trabajó en una empresa de repuestos para coches, fue taquígrafo, recadero, crítico teatral y vendedor de casas.

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Tardó bastante en que confiasen en él: tanto fue así que sus siete primeros libros fueron autopublicados, hasta que llegó Montevideanos, el primero lanzado por una editorial. Al final fueron más de ochenta obras las que escribió, algunas traducidas a más de veinte idiomas. Se integró en la generación del 45, codeándose con nombres tan potentes como el de Idea Vilariño u Onetti. Las instituciones le amaron poco y le premiaron menos. Los lectores, mucho, mucho, mucho, y hasta hoy.

Colaboró en revistas y publicaciones literarias. Fue periodista. Escribió teatro, cuentos, novelas, ensayos. Fue activista de izquierdas y defensor de los derechos humanos en su país, Uruguay, hasta que tuvo que exiliarse en el 73, por el golpe de Estado, y dejar su puesto en la universidad para pirarse a Buenos Aires. Y a Perú. Y a Cuba. Y a España. Diez largos y anchos años en los que vivió separado de su esposa, que tuvo que quedarse en su país natal para cuidar de los padres ancianos de ambos.

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A su regreso, peleó contra la amnistía de los crímenes cometidos durante la dictadura militar. Y por esclarecer el paradero de los detenidos desaparecidos durante el mismo oscuro periodo. Habló con y por el pueblo, fue un humanista incomparable, un poeta confundido por la patria, como una flor desubicada cuando le arrancan las raíces.

Su obra ha sido llamada menor por cursi y por mediocre: y que es cursi es cierto, o romántica, o tierna, bien, y que ha triunfado en el mundo entero es cierto, pero no por ello debemos caer en el error de considerarle un literato mediocre. Más bien era un hombre sencillo del traje a la palabra: no le interesaba aparentar ni sacar músculo literario. No gustaba de ponerse barroco. Desechó las grandilocuencias, los adornos.

Dijo lo que quiso y como quiso, encharcado en el lenguaje popular y repudiando a las élites y sus vocablos incomprensibles. Construyó versitos para el pueblo economizando el idioma, porque el tiempo nunca nos sobra. Para muestra, un botón. Aquí uno de sus mejores poemas en el centenario de su nacimiento.

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Mario Benedetti en un banco de Paso de los Toros (Uruguay), su ciudad natal.

Mario Benedetti en un banco de Paso de los Toros (Uruguay), su ciudad natal.

Táctica y estrategia

Mi táctica es

Mirarte

Aprender como sos

Quererte como sos

Mi táctica es

Hablarte

Y escucharte

Construir con palabras

Un puente indestructible

Mi táctica es

Quedarme en tu recuerdo

No sé cómo ni sé

Con qué pretexto

Pero quedarme en vos

Mi táctica es

Ser franco

Y saber que sos franca

Y que no nos vendamos

Simulacros

Para que entre los dos

No haya telón

Ni abismos

Mi estrategia es

En cambio

Más profunda y más

Simple

Mi estrategia es

Que un día cualquiera

No sé cómo ni sé

Con qué pretexto

Por fin me necesites.

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